El ocaso del macho Playboy

La iconografía y el misticismo que “Playboy” representó durante años enfrenta hoy un nuevo reto: conquistar a las nuevas generaciones que ya no las prefieren siempre rubias y que, web mediante, construyen otros imaginarios masculinos.

El artículo en Río Negro

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Cómo llegar a los 120 años

La ciencia asegura que no se trata de un cuento. En el futuro, cruzar la centena se volverá algo normal. Aunque los seres humanos para entonces no serán nada corrientes. Tomarán complementos rejuvenecedores y cargarán con válvulas y articulaciones irrompibles. La fuente de la eterna juventud, cada vez más cerca.

El artículo en Río Negro

El arte de la guerra

 

La estrategia ofensiva en sí misma no siempre ofrece un perfil de ataque total. En otras palabras quien no ataca, aun por extensos periodos de tiempo, no declara ni jura, ni se jura, que en un momento u otro no lo hará con el propósito de ganar.
En términos filosófico militares, en realidad, no existen las estrategias defensivas puras porque el único propósito de la defensa es lograr una victoria posterior. Defender en una guerra, es atacar. ¿Pero cuándo? Es ese otro tema.
Dice Clausewitz: “Una guerra en la cual las victorias solamente sirven para detener los golpes y donde no hay ninguna intención de devolverlos, sería tan absurda como una batalla en la cual la defensa más absoluta (la pasividad) prevaleciese en todas las partes y de todas maneras”.
La pasividad queda derruida en un cotejo futbolístico en el mismo momento en que un equipo sale a la cancha. Si el equipo ingresa al césped es porque ha decidido arriesgarse a un resultado positivo. Ya lo dijo el DT uruguayo, Oscar  Tabárez: “si nos toca enfrentarlos a los argentinos los enfrentaremos, no nos vamos a retirar del Mundial”.
Por supuesto, le resulta mucho más fácil pararse sobre el campo a un conjunto poderoso que a uno débil. Pero este punto no libra de responsabilidad al más frágil. Si se ha iniciado una guerra y un equipo, aun en inferioridad, se hace presente es porque existe una posibilidad de alzarse con la gloria o, en el más bajo escalón, de herir al enemigo.
¿Qué debe hacer, entonces, un oponente débil ante uno poderoso? Dice Clausewitz: “Un rápido y vigoroso cambio hacia la ofensiva – el relámpago de la espada vengadora – es lo que constituye los más brillantes episodios de la defensa”.  Y agrega: “La defensiva no es más que una forma ventajosa de guerra, por medio de la cual se desea procurar la victoria para poder, con ayuda de la preponderancia adquirida, pasar al ataque, es decir a un objeto positivo.”.
Esta idea de lucha, presenta el arte de la guerra como una suerte de tela elástica que se retrae y se expande dependiendo de la situación de las fuerzas en juego. Retracción ante el ataque, expansión  luego de la retracción donde existan lagunas o signos de agotamiento en las energías del rival.
Sin embargo, en la teoría, un oponente bien pertrechado, con inteligencia y amplios recursos debería demoler cualquier retracción. Recordemos los sangrientos eventos de la isla de Iwo Jima.
Volviendo al punto: ¿Qué hace un oponente con vocación pero sin la fuerza suficiente? Dice: Clausewitz: “Pero para que el que se defiende haga también la guerra, debe asestar golpes, es decir dedicarse a la ofensiva. Así la guerra defensiva comprende actos ofensivos que forman parte de una defensiva de un orden más o menos elevado”. En una guerra el oponente débil tiene una sola y auténtica oportunidad de triunfo: golpear de un modo fulminante a su adversario. Concentrar toda su energía en un tiempo y herirlo fatalmente. Recluirse luego, es parte de la estrategia. Dice Sun Tzu: “Sé rápido como el trueno que retumba antes de que hayas podido taparte los oídos, veloz como el relámpago que relumbra antes de haber podido pestañear”.

La Era del Vampiro Cool

En la era del sida, los de por sí pálidos vampiros comenzaron a perder color en la industria del cine. Claro, ¿cómo explicar el incómodo hecho de que un chupasangre pudiera terminar infectado con el virus HIV luego de someter la yugular de una de sus víctimas?

Esa fue una de las tantas razones de su temporal extinción de las pantallas sobretodo en los 90. Con 10 años ya transcurridos del nuevo siglo, los vampiros tienen poderosas razones para salir de su tumba. El Sida existe pero de eso no se habla. Los guionistas subsanaron el problema del contagio con una anotación al margen. Antes de succionar, ahora los vampiros testean la sangre ajena con una simple incisión hecha por sus afiladas uñas. Prueban y dictaminan: es, buena. Y si no da, no da.

En diario “Río Negro”

Tablet: el diario del futuro, hoy

La noticia perfila el futuro. 
La Tablet Ipad de Apple alcanzó, al mes de su lanzamiento, el millón de unidades vendidas.
El éxito de la Tablet subraya el definitivo principio del fin de la versión papel de los diarios. Y digo de su versión papel, exclusivamente, porque los diarios en tanto organismos propulsores de información continuarán vivos. Sin embargo, la Tablet ha llegado para acelerar el proceso y darle curso.
Nadie quiere comprar el pan de ayer. Tampoco hay razones para suponer que la gente seguirá haciendo esto mismo con los diarios papel en los años por venir.
El dispositivo de Apple sirve para muchas cosas, pero una de ellas, acaso la más significativa, es que permite leer los medios que aun son gráficos y que están en transición hacia el multimedia, de un modo completamente distinto. Jamás un lector en la historia de los medios masivos se había encontrado con tan exquisita plataforma de lectura.
Un video que adjunto acá es ilustrativo del punto de vista y, en esta oportunidad, vale más que mil palabras.
La lógica indica que en breve los grandes medios comenzarán a cerrar los accesos free a sus contenidos on line y ofrecerán en conjunto un paquete premium (The New York Times, The Guardian, El País de Madrid, El Mundo, entre otros monstruos editoriales con vaivenes financieros vinculados a la caída de la publicidad y las ventas) para los lectores de este tipo de aparatos, sean de Steve Jobs o de otros precursores de modelos tablets. Cuando esto ocurra difícilmente el lector de “medios tablet” pagará también por una versión papel que ofrecerá noticias que habrán perdido su actualidad.
¿Se podrá tomar el café de las mañanas leyendo nuestro diario preferido en una tablet? Por supuesto, y con esta simple afirmación estamos estableciendo un cambio de paradigma en la industria.
Por cierto, hay un lector papel y ese lector papel se verá seducido por la locuacidad y practicidad de su época (el mismo principio se aplica a las máquinas de escribir versus las computadoras a la hora de redactar una carta o un cuento). La tablet es un soporte económico, más fácil de manejar que una PC, más sencilla en tanto estructura (posee muchos menos comandos) y, a la vez, constituye una ventana hacia un nuevo tipo de medio.
Si el diario papel es el diario de ayer, rigurosamente de ayer, los medios en versión digital para tablet son el diario del día en curso. El real time sin maquillaje ni espera.
El ritmo de crecimiento de la tablet demuestra a qué velocidad están cambiando los procesos culturales. Entre la creación del concepto “tevé por cable” y su desarrollo masivo pasaron unos 35 años. Entre la presentación en sociedad de la tablet y su boom de ventas apenas días.
Pensemos en que ese millón de personas se convertirán en flamantes lectores de medios digitales. Medios, ante todo, multimedia. Estos lectores han pagado ya su pasaje en la máquina del tiempo que tiene una sóla dirección. No volverán a sus orígenes.