Cómo llegar a los 120 años

La ciencia asegura que no se trata de un cuento. En el futuro, cruzar la centena se volverá algo normal. Aunque los seres humanos para entonces no serán nada corrientes. Tomarán complementos rejuvenecedores y cargarán con válvulas y articulaciones irrompibles. La fuente de la eterna juventud, cada vez más cerca.

El artículo en Río Negro

El arte de la guerra

 

La estrategia ofensiva en sí misma no siempre ofrece un perfil de ataque total. En otras palabras quien no ataca, aun por extensos periodos de tiempo, no declara ni jura, ni se jura, que en un momento u otro no lo hará con el propósito de ganar.
En términos filosófico militares, en realidad, no existen las estrategias defensivas puras porque el único propósito de la defensa es lograr una victoria posterior. Defender en una guerra, es atacar. ¿Pero cuándo? Es ese otro tema.
Dice Clausewitz: “Una guerra en la cual las victorias solamente sirven para detener los golpes y donde no hay ninguna intención de devolverlos, sería tan absurda como una batalla en la cual la defensa más absoluta (la pasividad) prevaleciese en todas las partes y de todas maneras”.
La pasividad queda derruida en un cotejo futbolístico en el mismo momento en que un equipo sale a la cancha. Si el equipo ingresa al césped es porque ha decidido arriesgarse a un resultado positivo. Ya lo dijo el DT uruguayo, Oscar  Tabárez: “si nos toca enfrentarlos a los argentinos los enfrentaremos, no nos vamos a retirar del Mundial”.
Por supuesto, le resulta mucho más fácil pararse sobre el campo a un conjunto poderoso que a uno débil. Pero este punto no libra de responsabilidad al más frágil. Si se ha iniciado una guerra y un equipo, aun en inferioridad, se hace presente es porque existe una posibilidad de alzarse con la gloria o, en el más bajo escalón, de herir al enemigo.
¿Qué debe hacer, entonces, un oponente débil ante uno poderoso? Dice Clausewitz: “Un rápido y vigoroso cambio hacia la ofensiva – el relámpago de la espada vengadora – es lo que constituye los más brillantes episodios de la defensa”.  Y agrega: “La defensiva no es más que una forma ventajosa de guerra, por medio de la cual se desea procurar la victoria para poder, con ayuda de la preponderancia adquirida, pasar al ataque, es decir a un objeto positivo.”.
Esta idea de lucha, presenta el arte de la guerra como una suerte de tela elástica que se retrae y se expande dependiendo de la situación de las fuerzas en juego. Retracción ante el ataque, expansión  luego de la retracción donde existan lagunas o signos de agotamiento en las energías del rival.
Sin embargo, en la teoría, un oponente bien pertrechado, con inteligencia y amplios recursos debería demoler cualquier retracción. Recordemos los sangrientos eventos de la isla de Iwo Jima.
Volviendo al punto: ¿Qué hace un oponente con vocación pero sin la fuerza suficiente? Dice: Clausewitz: “Pero para que el que se defiende haga también la guerra, debe asestar golpes, es decir dedicarse a la ofensiva. Así la guerra defensiva comprende actos ofensivos que forman parte de una defensiva de un orden más o menos elevado”. En una guerra el oponente débil tiene una sola y auténtica oportunidad de triunfo: golpear de un modo fulminante a su adversario. Concentrar toda su energía en un tiempo y herirlo fatalmente. Recluirse luego, es parte de la estrategia. Dice Sun Tzu: “Sé rápido como el trueno que retumba antes de que hayas podido taparte los oídos, veloz como el relámpago que relumbra antes de haber podido pestañear”.

La Era del Vampiro Cool

En la era del sida, los de por sí pálidos vampiros comenzaron a perder color en la industria del cine. Claro, ¿cómo explicar el incómodo hecho de que un chupasangre pudiera terminar infectado con el virus HIV luego de someter la yugular de una de sus víctimas?

Esa fue una de las tantas razones de su temporal extinción de las pantallas sobretodo en los 90. Con 10 años ya transcurridos del nuevo siglo, los vampiros tienen poderosas razones para salir de su tumba. El Sida existe pero de eso no se habla. Los guionistas subsanaron el problema del contagio con una anotación al margen. Antes de succionar, ahora los vampiros testean la sangre ajena con una simple incisión hecha por sus afiladas uñas. Prueban y dictaminan: es, buena. Y si no da, no da.

En diario “Río Negro”

Tablet: el diario del futuro, hoy

La noticia perfila el futuro. 
La Tablet Ipad de Apple alcanzó, al mes de su lanzamiento, el millón de unidades vendidas.
El éxito de la Tablet subraya el definitivo principio del fin de la versión papel de los diarios. Y digo de su versión papel, exclusivamente, porque los diarios en tanto organismos propulsores de información continuarán vivos. Sin embargo, la Tablet ha llegado para acelerar el proceso y darle curso.
Nadie quiere comprar el pan de ayer. Tampoco hay razones para suponer que la gente seguirá haciendo esto mismo con los diarios papel en los años por venir.
El dispositivo de Apple sirve para muchas cosas, pero una de ellas, acaso la más significativa, es que permite leer los medios que aun son gráficos y que están en transición hacia el multimedia, de un modo completamente distinto. Jamás un lector en la historia de los medios masivos se había encontrado con tan exquisita plataforma de lectura.
Un video que adjunto acá es ilustrativo del punto de vista y, en esta oportunidad, vale más que mil palabras.
La lógica indica que en breve los grandes medios comenzarán a cerrar los accesos free a sus contenidos on line y ofrecerán en conjunto un paquete premium (The New York Times, The Guardian, El País de Madrid, El Mundo, entre otros monstruos editoriales con vaivenes financieros vinculados a la caída de la publicidad y las ventas) para los lectores de este tipo de aparatos, sean de Steve Jobs o de otros precursores de modelos tablets. Cuando esto ocurra difícilmente el lector de “medios tablet” pagará también por una versión papel que ofrecerá noticias que habrán perdido su actualidad.
¿Se podrá tomar el café de las mañanas leyendo nuestro diario preferido en una tablet? Por supuesto, y con esta simple afirmación estamos estableciendo un cambio de paradigma en la industria.
Por cierto, hay un lector papel y ese lector papel se verá seducido por la locuacidad y practicidad de su época (el mismo principio se aplica a las máquinas de escribir versus las computadoras a la hora de redactar una carta o un cuento). La tablet es un soporte económico, más fácil de manejar que una PC, más sencilla en tanto estructura (posee muchos menos comandos) y, a la vez, constituye una ventana hacia un nuevo tipo de medio.
Si el diario papel es el diario de ayer, rigurosamente de ayer, los medios en versión digital para tablet son el diario del día en curso. El real time sin maquillaje ni espera.
El ritmo de crecimiento de la tablet demuestra a qué velocidad están cambiando los procesos culturales. Entre la creación del concepto “tevé por cable” y su desarrollo masivo pasaron unos 35 años. Entre la presentación en sociedad de la tablet y su boom de ventas apenas días.
Pensemos en que ese millón de personas se convertirán en flamantes lectores de medios digitales. Medios, ante todo, multimedia. Estos lectores han pagado ya su pasaje en la máquina del tiempo que tiene una sóla dirección. No volverán a sus orígenes.

Terapia de vidas pasadas

Podríamos haber sido un vikingo navegando hacia nuevos horizontes. Un ayudante de cocina en un pueblito de Francia. Un selk´nam en el fin del mundo. Podríamos. La reencarnación aún es tema de debate y fe.

Hay quien la da por sentada. Y no hablamos sólo de budistas e hinduistas practicantes sino de profesionales de la psicología que por años han indagado en la personalidad humana buscando rastros de vidas pasadas que, para colmo, tendrían incidencias en la actual.

Acaso la fobia que atenaza la existencia de un pobre Juan tenga mucho más que ver con una muerte en la horca, en un ajusticiamiento en la España medieval, que con la figura de un padre sobreprotector. Aquí es donde la Terapia de Vidas Pasadas y el psiconálisis comienzan a separarse de un modo radical.

La TVP se convirtió en objeto de discusión masiva gracias a la obra de Brian Weiss (el mismo que visitó la anterior Feria del Libro). Sus libros “A través del Tiempo” y “Muchas vidas, muchos maestros” son best seller indiscutibles.

Aunque el proceso de reencarnación, si es que existe, es complejo y ciertamente vinculado a lo divino, las consecuencias de tal tránsito resultan factibles de encontrar a flor de piel.

Weiss asegura que la TVP “es una prueba científicamente comprobada de que la reencarnación existe. Por lo tanto nunca morimos, nuestra alma es inmortal y la muerte es sólo un paso entre una lección de vida y otra”.

¿Pero cómo podemos detectar si hemos vivido en otras épocas, en otros cuerpos? Weiss, entre otros investigadores como Ian Stevenson, explica que hay claves ineludibles: marcas de nacimiento, talentos para ciertos idiomas, conocimientos varios que no deberían estar ahí.

Stevenson -autor de “Twenty Cases Suggestive of Reincarnation” y “Children Who Remember Previous Lives”- es uno de los más respetados pero al mismo tiempo controversiales estudiosos del tema.

El hombre se tomó la molestia de recorrer el mundo entero y de clasificar más 3 mil casos de niños en los que encontró evidencia definitiva de que habían vivido otras vidas.

Tanto Weiss como Stevenson relatan historias capaces de dejar perplejo al más descreído. Por ejemplo, Stevenson relata el caso de un pibe en Beirut que aseguraba haber sido un mecánico que murió a los 25 años en un accidente de tránsito.

El chico llegó al punto de decir cuál era su nombre y los nombres de sus parientes más cercanos, así como el lugar donde ocurrió el accidente. Absolutamente todo esto fue confirmado a lo largo de distintas entrevistas: nombres, fechas y hasta la muerte de un mecánico años antes del nacimiento del chico. Creer o reventar.

Como es de suponer, el extenso trabajo de Stevenson, quien hasta su retiro en 2002 estuvo al frente de la Division Perceptual Studies de la Universidad de Virginia, fueron refutados y menospreciados.

Sin embargo, Stevenson, y esto debe ser aclarado, no realizaba TVP.

En los últimos 10 años, la actividad terapéutica ha crecido de un modo sorprendente. Y la medicina tiene su precio. Una consulta que incluye la posibilidad de descifrar quién fuimos y por qué estamos padeciendo lo que padecemos ronda los 300 pesos.

“¿Qué es para usted la regresión a vidas pasadas?”, le preguntó el periodista Luis Aubele del diario “La Nación” a la psicóloga (UBA) y discípula de Weiss. La terapeuta respondió: “Una herramienta valiosísima que permite observar el pasado para disfrutar el presente. Es recordar para no repetir”.

¿Y qué sucede si alguien termina descubriendo que fue Napoleón? Henry Bolduc, uno de los más célebres hipnoterapeutas, conservaba una respuesta para este esperable argumento: “En mis tres décadas de regresión activa, ninguna vez me he encontrado a alguna persona famosa en una vida pasada. Una regresión verdadera revela a gente común y corriente realizando actividades cotidianas para su época”.

Pero si uno anda buscando soluciones a dolores presentes que se gestaron en un ayer remoto, siempre tendrá a mano alternativas más expeditivas y baratas.

El sitio http://www.misabueso.com incluye un buscador de vidas pasadas. Por medio de un cálculo numérico, elaborado con la fecha y hora de nacimiento, el sitio ofrece una perspectiva de quién fuiste.

A este servidor, por ejemplo, le salió esto: “Muy probablemente pasaste los últimos momentos de tu vida en algún lugar cerca de Corea o sus alrededores, aproximadamente en el año 1779. El nombre por el que se te conoció en esa vida pudo haber sido algo como Hea o Min. Es posible que tu ocupación en esa vida fuera algo relacionado con químico, alquimista, fabricante de venenos”.

Nada mal para alguien que ama los fideos de arroz, y la salsa de soja.

Entrevista con Claudia Sirito, especialista en Terapia de Vidas Pasadas.

¿se termina el mundo en el 2012?

Puede que el mundo se vaya al quinto infierno mañana al mediodía. O que suceda en dos años. El temido y ya tristemente célebre 2012. La verdad es que no existe un sistema científico o esotérico que haya predicho tal final. Sólo hay apuestas sobre la mesa basadas en intuiciones, supersticiones y, en el mejor de los casos, registros parciales acerca del funcionamiento, entre rutinario y paroxístico, del planeta y su entorno. Como no es factible refutar cada una de las aseveraciones que alientan el Apocalipsis, al menos estamos en condiciones de enunciar los fundamentos que llevan a pensar que muchas de ellas son patrañas. Divertidas, sazonadas, excitantes fabulaciones. Algunas bastante interesadas. Recordemos la previa del filme de Roland Emmerich, “2012” –que incluyeron blogs y sites de falsos institutos internacionales dedicados a instrumentar el salvataje de una parte de la humanidad– y sabrán de qué estamos hablando.

Empecemos por los mayas. Los mayas poseían tres tipos de calendarios: el calendario sagrado (tzolkin o bucxok, de 260 días), el civil (haab, de 365 días) y la cuenta larga (limitado a 1.872.000 días). Este último es el que termina en el 2012 (el 23 de diciembre para ser más exactos, otros indican el 21). Sin embargo, para esta avanzada cultura el cierre numérico del calendario “cuenta larga” implicaba el paso de una etapa de la humanidad a la siguiente. No la oscuridad de los tiempos. Podemos fijar la atención en nuestro propio calendario. El 31 de diciembre de cada año estamos en la obligación de reemplazarlo. Brindamos en la nochebuena y no pocos inventamos rituales que pretenden conjurar una época peor que la anterior. El primero nos levantamos, vamos al trabajo o, si tenemos suerte, nos tiramos de cabeza a unas merecidas vacaciones. Algo de eso albergaba el conteo de los mayas aunque en un contexto mucho más amplio.

Hablemos de Nibiru. En el 2012 un planeta llamado Nibiru, que hasta hace poco no había sido captado por la NASA (y que ahora permanece como información clasificada), porque se hallaba oculto detrás del sol, colapsará con la Tierra destruyéndola. David Morrison, científico y una eminencia en el campo de la astrobiología, escribió un inteligente y didáctico artículo referidos a estos temas. Morrison refuta, entre otros idearios fatalistas, la existencia de Nibiru. Básicamente responde así: si Nibiru existiera ya sería visible. Si la NASA pretendiera ocultarlo, le resultaría imposible puesto que decenas de fanáticos de la astronomía ya lo hubieran detectado con sus telescopios. Pero ¿dónde nace la leyenda de Nibiru? Zecharia Sitchin es un escritor de ciencia ficción que dedicó su obra a historias relacionados con la civilización Sumeria. En varios de sus libros (por ejemplo en “The Twelfth Planet”, 1976), Sitchin dice haber encontrado y traducido documentos que identifican al “planeta”, que orbitaría alrededor del sol cada 3600 años. Nancy Lieder, una autodeclarada psíquica, aseguró en su blog Zetatalk que los habitantes de un planeta cercano a la estrella Zeta Reticuli le advirtieron que la Tierra se encontraba en peligro de colisión con Nibiru. Inicialmente la catástrofe había sido calculada para el 2003 pero como nada ocurrió fue pospuesta para el 2012.

Llegamos a la inversión de los polos. Algunos científicos (o supuestos) aseguran que la Tierra atravesarán un proceso de inversión del polo magnético en el 2012 y que ese mismo año, además, comenzará a girar en reversa. En ambos casos las consecuencias, por supuesto, serán letales. Según explica Morrison en su artículo, que la Tierra gire en reversa es imposible. “Nunca sucedió, nunca sucederá”, escribe. Con respecto al cambio del polo magnético (que acontece en plazos que rondan los 400.000 años), hasta donde los científicos saben no produce ningún efecto entre los seres vivos. De todos modos, es muy improbable que un cambio de este tipo se haga realidad en los próximos milenios.

Y Nostradamus. La teoría del fin del mundo, según el famoso profeta, posee un fundamento misterioso. Se trata de una predicción que forma parte un libro perdido. Como el texto es inhallable, los estudiosos sólo pueden conjeturar acerca de lo que dijo Nostradamus, quien al menos habría indicado una cifra: 21 de diciembre de 2012. Una de las fechas que coinciden con la conclusión del calendario maya.

El periodista Bill Bryson escribió un libro mucho más aterrador que todos estos vaticinios juntos. En su elogiada “Breve historia de casi todo”, explica como los humanos, sin ir demasiado lejos, pisamos un territorio inestable: básicamente fuego, líquido ardiente y masas en movimiento. Lo suficiente para que todo o en parte vuele en millones de pedazos, por ejemplo, ahora mismo.

Publicado originalmente en diario Río Negro

Hacer algo

 

En años de bolsillos vacíos caminaba entre las librerías de viejo con mis últimos dos pesos aferrados a mi mano. No había trabajo. Volvía a mi casa después de recibir avalanchas de “No” y, en el camino, en esos templos profanos e informales de la cultura, gastaba la mitad de mi riqueza en un libro usado. El otro peso era para el pan.
Pensaba mucho en el futuro pero aun más en el presente. Con tiempo de sobra, triste pero a la vez cargado de deseo, leía hasta que los ojos me ardían. También dibujaba planes secretos en pequeñas libretas negras. Sueños que un día alcanzaría y me harían un hombre libre. Hacía algo.
Soy hijo de una incómoda sensación generacional: la de que no son estos buenos tiempos para emprender nada. La de que justo cuando llegué al banquete este ya finalizaba. Contra tal máxima he transcurrido el largo camino de sonrisas y lágrimas que unos llaman vida, otros accidente y que quizás sólo sea un juego, un laberinto a resolver al que hemos sido invitados de “prepo”.
Aun en las peores circunstancias las personas abandonan sus infiernos moviendo el cuerpo y la mente. Agitando el alma. Derrotando con la acción la tentación de permanecer muertos en vida.
Conozco hombres que han permanecido recluidos en su triste soledad sin pedir ayuda. Y a otros que simplemente dieron un paso primero y otro después para luego encontrar un sentido al sinsentido de la existencia. Resolver acertijos es una de las condiciones que impone vivir. No son épocas de vacas gordas. No abunda casi nada excepto la escasez de posibilidades y por la mayoría de las cosas que amo hacer, nadie me pagaría un centavo. 
Mi admirado Horacio Licera, ilustrador e infografista de este diario, me dio una agradable lección el otro día al mostrarme su última ocurrencia: un motor a vapor. No tiene precio. No será vendido. 
Le llevó tiempo, inteligencia y ganas. Pero ahí está aquel divertido mecanismo, funcionando a buen ritmo, hijo de una energía distinta y de la sabiduría bien adquirida por Horacio. Lo hizo porque sí. Porque de este modo, aun sin contraprestaciones evidentes, el motor le permite dejar su huella en el mundo y subrayar su punto de vista.
Hay acciones que dignifican la condición humana, que establecen límites. El hombre que barre y lava el piso de la más humilde de las moradas vivirá en la pobreza más no en la miseria.
El buscavidas que ya maduro aprende un oficio y con esfuerzo continúa en la ruta, encarnará al novato pero también a un experto para tener en cuenta. Aquel que dibuja en una servilleta el rostro de su amada. El que lee un libro de un autor que no conoce por razones que no le importan. El que te recomienda una película que “te cambiará la vida”. Son detalles. Señales de parte de alguien que aun en un mundo en sombras aspira a más. 
No importa que tan dura esté la calle. Que tan nulas sean las posiblidades de crecimiento, creo fervientemente en hacer algo. Algo por qué continuar. Algo por lo cual brindar. 
Lo considero una suerte conjuro. Un acto de alta brujería que me permite invocar a fuerzas superiores. Antes de pasar a lo mejor, debemos recurrir a lo más profundo de nuestras fuerzas y proponer. Lanzar los dados.
Escribir es mi oficio. Y organizar, junto a un grupo maravilloso de gente, un festival como “El Valle de los Músicos”, una forma de cambiar el mundo. De refutar con un paisaje artístico, el discurso de la imposibilidad.
Será este domingo 22, entre las 18 y las 24. Quienes deseen más información pueden obtenerla en www.valledelosmusicos.wordpress.com

 

Leo digital

octavio

Para el diario “Río Negro” entrevisté hace unas semanas ya Octavio Kulesz quien fundó hace ya casi 10 años Libros del Zorzal, una muy interesante experiencia dedicada a publicar libros de temáticas originales aunque de un bajo perfil mediático. Por estos días está al frente de un nuevo proyecto: Teseo.

Esta editorial está orientada a los libros académicos integrando en este propósito avanzadas tecnologías como la impresión bajo demanda y la distribución digital de libros físicos, entre otras. Él es uno de los principales actores del nuevo escenario editorial.

Les dejo algunos subrayados de la entrevista que pueden leer completa acá.

Con los últimos dispositivos de tinta electrónica, que se iluminan con luz ambiente, la experiencia de lectura es asombrosa. 

-Es fundamental recordar que el libro tal como lo conocemos hoy tuvo su nacimiento, luego su período de esplendor y perfectamente puede entrar en decadencia si otros formatos más prácticos le hacen frente. El libro tradicional es heredero del códice medieval: son hojas encuadernadas y con una cubierta de protección. Como dispositivo de lectura, el libro tuvo antecesores, a los que destronó; me refiero en particular al formato rollo, que prevaleció en el Mediterráneo hasta alrededor del siglo III d.C. 

-Uno de los signos visibles de esta transformación es que prácticamente desapareció la carta manuscrita, un formato incluso más antiguo que el libro.

-Creo que el cambio en los formatos lleva necesariamente a un nuevo paradigma de lectura. Del texto estandarizado, que se lee en soledad y en silencio, se pasa a una lectura colaborativa y multimedial. P

El lector tradicional se mueve en un ámbito analógico: lee reseñas en la prensa gráfica, escucha comentarios de amigos sobre algún título particular, luego pasea por librerías físicas de su barrio, consulta con el librero, hojea diferentes ejemplares que descansan en las mesas del local y eventualmente compra alguno. El lector digital extremo opera en otro “universo”: recibe en su mail novedades de blogs, comparte opiniones en foros de su interés, visita revistas literarias online, averigua precios en librerías virtuales y finalmente compra el libro que buscaba, en el formato que prefiere: versión en papel (impresa a pedido) o electrónica (ebook), para leer en su Reader o en su celular. La experiencia de lectura es sin dudas tan diferente como la de compra. 

La impresión bajo demanda está evolucionando a un ritmo asombroso en todo el mundo. Los costos vienen bajando y la calidad ya es óptima. Actualmente, se pueden producir alrededor de 400 ejemplares al mismo costo que en Offset, la tecnología tradicional.

Pandemic Game

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Cuando el juego comienza: verde y esperanzador.

Pandemic 2, es la evolución de un juego (del 1, obvio) que utiliza el contagio de un virus mortal como base argumental. Los jugadores deben literalmente infectar al mundo y cuando lo consiguen, pues, triunfan. Para ello cuentan con un menú muy amplio y con una cantidad de “dinero”, mediante el cual pueden comprar síntomas tales como fiebre, cansancio, vómitos y diarrea. Hay muchos otros. Un buen administrador exterminará al mundo un mucho más rápido que uno que no sepa regular sus recursos. La imagen que ven arriba corresponde al inicio del juego, cuando todo es verde y agradable. A medida que el jugador avanza y “progresa” el planeta se va volviendo rojo. Tétrico. ¿Ironía pormoderna?¿Típica locura de estos tiempos? ¿Recurso terrorista pedagógico?¿Predicción revestida de videojuego? No lo sé. Lo cierto es que los chicos los juegan y la música es francamente hipnótica. Hoy se siente como un signo perverso de los tiempos.

pandemic2

El mundo ya invadido por el virus.

Por otro lado, y en un juego que no es más que un juego “The Flu Pandemic Game” fue diseñado para ayudar a las organizaciones a anticiparse a las diversas situaciones que podría generar una Pandemia de Gripe. Es un juego de grupo y que se puede bajar sin costos. Suena un poco raro pero es lo que hay. El sentido del juego, dicen sus creadores, es ayudar a apreciar el impacto de un pandemia en sus propias organizaciones.

The Flu Pandemic Game

La verdad acerca del sexo virtual

Aunque se presuponga lo contrario: no hay sexo en internet. No existe el sexo on line. Si acordamos que la sexualidad implica el establecimiento de un nexo, de una suerte de vínculo, aunque este resulte en uno perverso, el sexo virtual es apenas la métafora del sexo real. Tal vez menos que eso.
Alguien ha suspirado con alivio: con el sexo virtual se han acabado las pestes, ya no necesito usar preservativo, el sexo on line me ha liberado de todos los males, olvidando acaso que “tener” sexo virtual es “no tener” sexo en absoluto.
El sexo on line, ese que se desliza sobre la pantallla LCD, es el equivalente a manejar un Fórmula 1 en un videogame cuando, en realidad, lo que se quiere y se pretende es manejar un auto de verdad.
Pero, y aquí es donde los caminos se separan, a nadie se le ocurre que conducir un programa en 3D, es un acercamiento al circuito profesional. Es un juego, una diversión, una dispersión de la mente que no hiere a nadie. A partir de ese punto tampoco hay quien se sienta con derecho a pontificar acerca de cómo correr un Fórmula 1 o incluso un auto cualquiera. Pensemos en que un chico no le explica a su padre cómo agarrar una curva en velocidad sólo porque él lo hizo en un simulador.
El sexo virtual aparece como un consuelo a los miedos represivos, a las imposibilidades (tratables por un buen terapeuta) de quien no encuentra una salida auténtica a su deseo y como un reforzamiento de las conductas masturbatorias que en los últimos años parecen haberse expandido.
Establecer la validez de este consuelo lllevaría a un debate más aun extenso. Imagino que descubrirse parte de una caracterización (al estilo Matrix) después de haber tocado la piel ajena no debe ser una conquista menor.
Si los 60 se caracterizaron por una apertura de las costumbres sexuales, una apertura que a los latinoamericanos y a los hispanoamericanos parece haberles llegado en los 80, el nuevo siglo podría ser definido con el signo de la prevensión hipócrita.
Dudo mucho de que haya más sexo hoy que en los 80, lo que si es cierto es que a pesar de ello, ahora la sexualidad aparece revestida de empalagosos estereotipos que no se corresponden con los cuerpos y las almas de quienes  andan por la calle.
El contacto erótico está precedido por un peligroso estado de decepción. No son pocos los torpes que creen religiosamente que el continente del otro, y por lo tanto la excitación en sí, debe homenajear de un modo u otro, a Pamela Davis.
Mientras, a su vez, Pamela Davis homenajea a su cirujano plástico.
Cuanto más insistimos en un sexo moral y definitivo (ese que le pide a los curas una castidad que no pueden sostener, y a las parejas a un plan de vida monogámico que los ata para siempre incluso más allá de la muerte), más arremetidas eróticas virtuales tendremos y probablemente, más escaramuzas, dolientes y despojadas de sentido, en el universo carnal. La ferviente actividad travestil, empujada hacia automóviles veloces manejados por hombres de cuello y corbata, debe tener una explicación que anda por ese lado.
Cuanto más insistan los medios en sacralizar fragmentos corporeos de las estrellas del momento (senos operados, músculos abdominales trabajados y maquillados, pieles y expresiones revizadas por la tecnología del computador), más chicos, jóvenes y adultos tendremos pegados a las pantallas como  moscas a la luz potente de un proyector.
El padre familia obnubilado por la increíble plasticidad de una pareja de malabaristas chinos. El adolescente que no puede creer el tamaño del miembro de un actor porno. Son pasajes mentirosos tanto como una película de “King Kong” (y sabe dios cuantos King Kong andan sueltos en el “pornotube”). En tanto se queden en ese estrato, servirán como aventuras sin correlatos posteriores. Pero cuando esto se olvida, y uno puede suponer que ya está sucediendo, los prejuicios, los desengaños y la estupidez quedan a la orden del día.
El sexo irreal no nos ayuda a ver ni disfrutar del sexo a secas ¿Un disparador? Bueno, ya me dirás que tan maduros sos en el uso de tales estimulantes.
El sexo tiene virtudes que lo convierten en una epifanía: implica riesgo, descubrimiento, te desafía a transcurrir hacia lo ajeno para volverlo propio (aunque sea por un instante).
El sexo te desafía a vivir una aventura a punta de deseo.

La lección de Obama

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Barack Obama quedará en la historia como una figura inaugural en muchos sentidos. Que haya sido el primer hombre de color en llegar a la presidencia de los Estados Unidos es apenas uno. La manera en que se enfrentó al desafío comunicacional de lograr la atención de las nuevas generaciones es otro y no el menos interesante.

Es sabido que los jóvenes y los jóvenes adultos no habitan los mismos espacios que los cuadros políticos más conservadores. No usan las mismas ropas ni mucho menos escuchan la misma música. No hablemos de los gustos televisivos.

En definitiva, entre un joven del siglo XXI y un político tradicional hay casi tantos puntos de coincidencia como los que existen entre un pibe cualquiera y sus abuelos. Obama y sus asesores eran fuertemente conscientes de esta brecha.

Si la montaña no va a Mahoma, pues ya se sabe cómo sigue el cuento. El punto es que los políticos de los más diversos países comienzan a dirigirse hacia el punto focal de los jóvenes. Si uno quiere ubicar a un joven ¿cuál debería ser el lugar más apropiado para encontrarlo? Pues, sí, la net.

En ese espacio onírico (o cuasi) viven, descansan, se relajan y hasta trabajan. Pensando en esto, Obama desarrolló una fuerte campaña de marketing digital que implicó la utilización de: Facebook, YouTube, MySpace y Twitter. Donde quiera que un chico de la flamante generación de potenciales votantes estuviese, ahí decía “Hello!” Obama para asegurar que “el cambio era posible”.

Obama gastó medio millón de dólares en anuncios en Facebook. Desde el fin de la campaña su popularidad siguió creciendo llegando a los 4 millones de amigos. Durante las elecciones su centro de operaciones envió cerca de 13 millones de e mails.

El formato del mensaje tampoco podía ser el mismo y en esto Obama y los suyos también hicieron escuela. El político americano siempre se mostró ante el ojo web conciso, despojado y sin intereses extraños (algo con lo que George W. Bush hizo otra escuela) ¿Desean un típica postal familiar? Ahí tienen: Ccon los pies sobre la mesa ratona mirando los noticieros, acompañado por sus hijas (que en la Casa Blanca pueden y deben hacerse la cama) y su fiel y elegante esposa.

Resulta curioso ahora recordar aquellos largos discursos que mantenían por horas y horas a los antiguos políticos sobre un púlpito. Sus exclamaciones viscerales. Sus arrebatos de ira. Su pasión denodada. Ahora en cambio, el mensaje es poco menos que el medio. Una línea de 140 caracteres, un link, un emoticón alcanzan y sobran para definir un estado de las cosas. Las grandes exclamaciones están fuera de lugar.

Por otro lado, existe un tipo de contacto (habrá que ver luego si es imaginario o no) entre el político y su gente, que antes estaba vedado, por actitud y por la nulidad de estas tecnologías. ¿Qué está haciendo Obama por estas horas? Pues, sólo hay que ir a su Twitter y ahí lo descubrirán velando por los destinos del planeta. O al menos eso les gusta creer a los americanos.

A Bill Clinton una camarita en la Sala Oval lo hubiera vuelto aun más popular y más réprobo, por cierto (uno puede imaginarse el YouTube de sus correrías amorosas clandestinas). A John F. Kennedy tal vez lo hubieran mostrado dándole un pellizcón a la bella Marilyn. De hecho, hay una fotografía de Richard Nixon en plena crisis del Watergate que, ¡oh Dios!, lo sintetiza absolutamente todo. Quién sabe, otras épocas.

Por supuesto, no se trata solamente de “estar” sino de “qué” decir. Es obvio que pertenecer a un universo que hasta hace muy poco quedaba muy lejos del mundo político marca la diferencia entre unos y otros pero el verdadero desafío es cómo introducir una intención confiable en ese escenario.

Una de las primeras reglas que deberían conocer los políticos, y viene de larga data pues estaba en los mandamientos que recibió Moisés, es: “No mentirás”. Porque al tiempo que los nuevos canales digitales conectan a ese político y sus posibles votantes, que no son otra cosa que la temida “Opinión Pública”, todo lo que digan, escriban o hagan quedará registrado en la web. Y ya es vox populi: en la red nada se borra, los “objetos” sólo cambian de lugar.

Pongamos el caso de Aníbal Ibarra, que hace un tiempo fue descubierto mientras organizaba una “micro” campaña de salutaciones “justo” cuando caminaba por la calle con un movilero de televisión. Su “no manden más gente”, dicho en susurros por su celular, no quedó enterrado en el horario marginal de un noticiero. A pesar de todas las desmentidas y explicaciones que dio el propio Ibarra durante días, nadie le creyó. YouTube sirvió como el hacha del verdugo. El video se reprodujo a través de miles de usuarios que consideraron inadmisible el comportamiento del político.

Habrá que ver cuántas veces el disparo de esta exquisita arma terminará saliéndole por la culata a su usuario.

El turno de la publicidad en internet

Aunque estadísticas aparecidas en los últimas semanas indican una leve baja de la inversión publicitaria en internet, sobre todo en los Estados Unidos, la tendencia es indiscutible. La net se está transformando en un polo de atracción para diversas empresas. Tal vez la discusión no deba centrarse en si internet es más efectivo que el papel o la televisión al ahora de impactar al consumidor sino si es simplemente tan funcional como la normativa tradicional aunque a un precio más bajo.

A la publicidad en internet se le imputa ser una promesa largamente incumplida. No deja de sonar irónico tomando en cuenta el poco tiempo que tiene de existencia el negocio web. Si es que, en rigor, se lo puede llamar de este modo y a estas alturas.
La búrbuja de la web quedará como una de las grandes decepciones generacionales del fin de siglo. Por supuesto que las estructuras se sobredimensionaron en pos de un futuro glorioso que nunca llevó. Sin embargo, la ausencia total de publicidad entonces jugó un papel fundamental en la caída de aquellos sueños alocados.
Hoy en día ya no se habla de ausencia pero la carencia se hace notar. En medio de una crisis sin precedentes este escenario podría dar un giro. Después de todo internet continúa ofreciendo garantías que otros soportes publicitarios no pueden -la verdadera conducta del consumidor, por ejemplo- y los costos por espacio son más bajos que los de cualquier competidor ¿Cambiará finalmente el paradigma publicitario en la época de las acciones en picadas, la desaparición del crédito y las otrora florecientes economías capitalistas en declive? Eso está por verse.
Mientras tanto los números comienzan a dibujar un panorama auspicioso. Según la Asociación Europea de Publicidad Interactiva (EIAA), el 70% de los anunciantes encuestados en el Marketers’ Internet Ad Barometer 2009 han afirmado que durante el 2009 espera aumentar sus inversiones en publicidad y marketing online. Esta inversión se realizará en demerito de la tradicionalmente ubicada en revistas. Casi la mitad de los encuestados (46%) afirma que en 2009 reducirá este presupuesto para favorecer su publicidad online. El 37% afirma que recortará el presupuesto de televisión, el 32% el de prensa diaria, el 24% el de marketing directo y el 12% el de radio.
El trabajo indica que las áreas que muestran una mayor capacidad de crecimiento son la publicidad en video e internet móvil. El 35% de los encuestados quiere apostar por la publicidad en video online y el 12% declara que acentuará su inversión en celulares.
Para realizar este estudio, EIAA entrevistó a 300 directivos senior de marketing de España, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Holanda, Bélgica, Noruega, Suecia y el sector pan-europeo.
En España la publicidad on line sigue la misma tendencia aunque a un ritmo mucho menor que el registrado en ejercicios anteriores. Durante los tres primeros meses del año el gasto aumentó un 3,6% respecto al mismo periodo de 2008, según datos de la Interactive Advertising Bureau. En total, se invirtieron 139,55 millones de euros en este trimestre.
En China, según Hugo Chong, de ADGVC, la publicidad en internet creció, durante el 2008, un 68%, la de TV el 21%, la de diarios el 25% y la de revistas 30%. La publicidad en internet representa en China el 8,4% de toda la publicidad del país contra sólo 3% de la radio, 2% de las revistas, 19% de los diarios y 25% de la TV.

Argentina en el horizonte

En la Argentina también los pronósticos son positivos. El próximo año llegará a este país Razorfish la agencia de publicidad on line más grande del planeta. Joseph Crump, su vicepresidente aseguró a “El Cronista”: “Creemos que Argentina y el resto de la región presentan grandes oportunidades y son un campo fértil para crecer”. Como paso previo, este año desembarcarán en Brasil.
Razorfish es una compañía de diseño y marketing digital propiedad de Microsoft. Uno de sus objetivos es ampliar la escasa participación de internet en la planificación publicitaria de las compañías. “En la Argentina, las marcas gastan 2% o menos de sus presupuestos publicitarios en medios tecnológicos; mientras que en Estados Unidos el promedio es de 6%”, aseguró Crump.
Para el ejecutivo un promedio adecuado sería del 10%. “Mientras en los mercados más avanzados del mundo la media del gasto de las compañías es de u$s 118 por usuario de internet, en la región apenas alcanza a u$s 21. Comparando con la penetración por hogar, Latinoamérica gasta menos del 50% que el resto del mundo”, dijo.
Según el “Young Adults Revealed”, un estudio realizado en 26 países, el 28% de los que tienen entre 18 y 24 años ha hablado sobre sus marcas preferidas en algún foro de discusión y el 23% dijo haber añadido contenido referido a sus experiencias en algún servicio de mensajes.
Las estadísticas apuntan cada vez con más fuerza al continente virtual. En nuestro país, la cantidad de horas que la gente le dedica es la misma, o superior, a la que pasa frente al televisor. El número de usuarios asciende a 13 millones, la tercera parte de la población, cifra que convirtió a la Argentina en uno de los 11 países que más tiempo permanece online.
Lo paradójico es que la publicidad online del país representa el 2,5% de la inversión anual (unos $ 200 millones en 2008). Poco en comparación con la del Reino Unido donde es el segundo medio publicitario, con casi el 20% de la inversión total, y a punto de superar este año al primero, la televisión.
Según ZenithOptimedia, el año próximo la porción de la torta publicitaria destinada a medios online llegaría al 13,8% de la inversión mundial, y se estima que en América Latina esa porción será cinco veces mayor que la actual en 2013.
La crisis ha empujado a los anunciantes que tenían sus dudas a aventurarse en estas zonas para muchos aun en construcción. Un 81% de los encuestados por la Sociedad de Agencias Digitales de Estados Unidos, afirmó que planeaba invertir en internet la misma cuantía que en 2008. Más del 77% de las agencias tradicionales está aumentando el número de propuestas para internet entre un 1% y un 29% y un décimo de éstas lo hace en más de un 30%, además de las cifras a favor que aportan las agencias especializadas en lo digital, que afirman que sus presupuestos aumentarán en un 30%.
“La crisis económica acelerará el cambio de enfoque y la importancia de los medios tradicionales”, aseguran los analistas de SoDA. Con 178 millones de europeos conectados semanalmente -según la Asociación Europea de Publicidad Interactiva- internet aparece como un espacio más que razonable para publicitar en el Viejo Continente.
En una entrevista con medio nacionales, Alexandre Hohagen, director para América Latina del gigante Google, aseguró que los ingresos por publicidad en Google crecerán en junio de 2009 un 32%, comparados con los de junio de 2008. Y la publicidad representa el 98% de los 22.000 millones de dólares que Google facturó en 2008.

Dos generaciones on line

Hay dos generaciones que están desarrollando un papel protagónico en la red. Una de ellas resulta incluso hasta inesperada y se refiere a las personas mayores de edad que pasan varias horas por día frente a una pantalla. Los otros son los “Tweens”, un juego de palabras entre “teen” -adolescente- y “between” -en el medio-.
Ambos son posibles focos de atención para los anunciantes que pretenden llegar a un público que definitivamente y sin cuestionamiento ocupa su tiempo en estar on line.
Es factible presuponer, al menos en el caso de los menores, que sus intereses pasarán, por ejemplo, por las comidas rápidas, caramelos, galletas, una categoría denominada “macrosnacks”, que en la Argentina representa un negocio de US$ 1.200 millones al año.
¿Y los abuelos? Estos flamantes miembros de la red, amantes de bajar archivos con sonido e imagen y de ver fotografías de parientes y amigos, tal vez descubran satisfacciones en artículos de tecnología y regalos para los nietos.
Pero nada como una investigación on line para comprobarlo.

Con ustedes: la píldora para olvidar

eterno

Adelanto de un artículo que aparecerá en el diario “Río Negro”

Llegará el día en que el periodico será una tableta flexible con la definición de un plasma. Llegará el día en que el próximo fin de semana largo lo pasemos en Marte. Llegará el día en que nuestros riñones serán de un material sintético con 10 años de garantía y en que elegiremos el color de los ojos de nuestros hijos.
Y un día, cuando todo o parte de esto suceda, seremos capaces de borrar selectivamente aquellos recuerdos que nos queman como un hierro candente al interior de nuestra psiquis. Cada cual será dueño de hacer y deshacer en el viejo almacen de las historias vividas.
Habrá quienes decidan dejar atrás los momentos más dramáticos de su paso por una guerra. También testigos o protagonistas de hechos extremos como accidentes o momentos de violencia familiar querrán desintegrar una pesadilla que se repite cada noche. Por supuesto, estarán a la orden del día aquellos enamorados que correrán a sacarse de la cabeza un amor imposible o las parejas divorciadas que preferirán dejar atrás la imagen de su ex. Pero el uso se puede ampliar a ramas inesperadas: el asesino con deseos de olvidar el rostro de sus víctimas. O el testigo de la mafia que no quiere ser parte de un juicio que pondría en riesgo su existencia ¡No sé de qué me habla, señor Juez!
Un grupo de científicos de la Universidad de Amsterdam están dando los primeros pasos hacia un futuro que todavía pertenece al género de la ciencia ficción. Sacaron a la luz un experimento revelador: le mostraron a 60 voluntarios imágenes de arañas al tiempo que les aplicaban pequeñas descargas eléctricas con el propósito de que asociaran las imágenes con las descargas. De este modo la relación entre araña y dolor se volvía obvia.
Un día más tarde, a la mitad de los voluntarios se les trató con un beta bloqueante de propanolol y a los otros con una sustancia placebo. Acto seguido se les volvió a enseñar las arañas.
Los científicos descubrieron que quienes habían tomado el fármaco estaban mucho más relajados que los que no. La interacción con la pastilla provocó una reducción de la respuesta al miedo
Por supuesto, este es apenas un principio de lo que se podría conseguir dentro de unas décadas con medicamentos y técnicas mucho más complejas. Según el doctor Merel Kindt, jefe de la investigación, el procedimiento “reactivó la memoria emocional, y la interacción con la pastilla provocó una reducción de la respuesta al miedo”. El experto añadió: “la memoria sigue intacta, pero la intensidad emocional de la memoria ha menguado”.
En un sentido más, cómo decirlo, grueso lo que aquí se está planteando es la posibilidad de que un fármaco logre alivianar el peso de un recuerdo traumático. Algo así como pasarlo por una sustancia o trama invisible que lo volvería menos denso, persistente y real.
“Es un resultado muy prometedor para el tratamiento de memorias intrusivas (aquellas persistentes e indeseadas), tales como las que suceden en el síndrome de estrés postraumático”, declaró a la prensa española Joseph LeDoux, catedrático de neurociencia y psicología en la Universidad de Nueva York.
Pero, como bien ha dicho el académico e investigador Daniel Sokol de la Universidad de Londres, “Eliminar recuerdos desagradables no es como eliminar una verruga o una peca. Cambiaría nuestra identidad personal. No obstante podría ser beneficioso para algunos casos. Pero antes de erradicar los recuerdos debemos reflexionar sobre los efectos que tendrá en las personas, la sociedad y nuestro sentido de humanidad”.
Entretanto el profesor de Bioética de la Universidad de Manchester, en el Reino Unido, indicó: “Una complicación interesante sería que, por ejemplo, las víctimas de un hecho violento, en su intención se borrar los malos recuerdos, se vuelvan incapaces de aportar evidencia contra las culpables”.
Hace unos años Robin Williams encarnó en “La memoria de los muertos” (The Final Cut) a un tal Alan Hackman, un experto en realizar el montaje y la edición de la vida de las personas que llevan insertas el exclusivo Chip Zoë. Hackman se encarga de que en esta valiosa biografía visual, a la cual pueden acceder familiares y amigos como si se tratara de un DVD, se pasen por alto muchos de los errores cometidos por el difunto. El mismo se autodefine como un “devorador de pecados”.
Su existencia da un giro el día en que, trabajando en el corte final de un cliente, descubre una pieza de su propia infancia que lo retrotrae a un hecho que lo ha marcado hasta hoy. Entonces, Hackman comienza una investigación que lo lleva a las profundidades de su cerebro y a las de otros personajes.
El filme de Omar Naïm no es brillante pero al menos nos induce a reflexionar acerca de qué sucedería si, ya sea mediante cápsulas o microimplantes, pudieramos convertirnos en los autores de una reescritura existencial.
Una de las mejores novelas del español Ray Loriga, “Tokio ya no nos quiere”, cuenta la historia de un dealer quien a principios del siglo XXI recorre el mundo ofreciendo una flamante droga capaz de borrar la memoria. Pero el vendedor ha caído en la seducción de su propio producto, con lo cual el mundo y la gente le resultan tan ajenos como sospechosamente familiares.
Es irónico que durante miles de años los hombres y mujeres de este planeta se han afanado sobretodo en perfeccionar sus métodos de almacenamiento para finalmente llegar a un punto de quiebre, el clímax de la civilización, en el cual todos los recuerdos, todo lo aprendido, es decir, la memoria de todo lo que es humano, pueda ser disuelto en un lago oscuro y frío.
Imposible no pensar en Raquel de “Blade Runner” de Ridley Scott, un bello ente que se creía  humano porque tenía recuerdos aunque, en verdad, su memoria era la memoria de una mujer muerta.
Meses atrás, según reportó el periodista Matt McGrath para la BBC, científicos del Medical College de Georgia, USA, aseguraron haber conseguido eliminar selectivamente segmentos de memoria de roedores sin provocar en estos daños colaterales. Los profesionales señalaron que quizás en las próximas décadas puedan desarrollar una píldora que borre recuerdos dolorosos o traumáticos.
El doctor Joe Tsien del Instituto de Investigación del Comportamiento Cerebral de Georgia hizo énfasis en que “la actual metodología no es aplicable a seres humanos pero un día se podrían implementar técnicas que ayuden, por ejemplo, a los veteranos de guerra que a menudo tienen imágenes traumáticas recurrentes cuando vuelven a sus hogares. Porque mientras la memoria es un excelente profesor que nos permite sobrevivir y adaptarnos, remover selectivamente recuerdos que nos incapacitan para la vida diaria podrían representar un gran avance”.
El equipo del Dr. Tsien en colaboración con científicos de la Universidad Normal de China Oriental en Shanghai fueron capaces de eliminar nuevas y viejos recuerdos manipulando una proteina que tiene un funcionamiento crítico en las comunicaciones de la red cerebral. “Estamos apenas al pie de una gran montaña”, ha dicho Dr. Tsien.
En el filme “Código 46”, dirigida por  Michael Winterbottom, el detective William usa como herramienta de trabajo una variedad de píldoras que le sirven para hablar lenguas que no conoce o incluso volverse más receptivo a las reacciones de las personas que entrevista. William comete el pecado posmoderno de enamorarse y el sistema de la sociedad imperante no tarda en recomponer el normal funcionamiento de su empleado con unos pequeños retoques en la memoria.
También “El vengador del futuro”, dirigida por Paul Verhoeven, protagonizada por Arnold Schwarzenegger, y basada en el cuento de Philip K. Dick: “We Can Remember It for You Wholesale”, tiene en la memoria del personaje principal la clave de una retorcida historia. O de cómo un malo se convierte, acción correctiva mediante, en bueno para lograr sus propósitos, hasta enfrentarse con la disyuntiva de recuperar o no su pasado y volver al “lado oscuro”.
Una de las películas más aleccionadoras en este sentido que se han visto en los últimos años es “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”, que fue escrita por Charlie Kaufman, el mismo de “¿Quien quiere ser John Malkovich?”. Aquí una pareja acude en distintos momentos a los servicios de una empresa que les permite olvidarse mutuamente. Un hecho que por sí mismo demuestra lo valiosa y profunda que ha sido aquella relación. Pero las cosas se complican y al final ambos personajes se encuentran envueltos en una suerte de redención: conociéndose el uno al otro, como dos seres humanos que en vidas pasadas ya han estado juntos.
Existe la probabilidad de que hace muchos años, alguien, algo, haya inventado la píldora de la memoria selectiva y ahora mismo seamos el producto de un futuro que no recordamos y de un pasado que sólo  sospechamos.

¿El fin de los diarios en papel?

Anticipo de un artículo dedicado al tema que saldrá publicado en la contratapa del Suplemento Económico del diario “Río Negro”

Tal y como la conocemos, la prensa escrita ha llegado a su fin. O lo está haciendo de un modo vertiginoso. Aunque esto no tiene porqué sonar catastrófico ni oscuro como un cuento de vampiros, las estadísticas son irrefutables. A medida que pasan los meses más y más lectores comienzan a volcarse de lleno hacia las versiones digitales de los diarios papel, mientras que las nuevas generaciones de consumidores, quienes han nacido con una lapto en la mano, buscan y encuentran formas no tradicionales de acceder a la información que les interesa. Blogs con millones de seguidores o perfiles de Facebook, son dos que están marcando el paso.
El ambiente periodístico se ha poblado de índices y tendencias a este respecto. La mayoría de ellas, por no decir todas, indican una caída marcada en las ventas de los diarios más importantes del mundo así como una merma sostenida de la inversión publicitaria. En esto internet también tiene algo que decir al respecto puesto que comienza a erigirse en el escenario de nuevas campañas de comercialización masiva.
Para un sector, el más ciberpunk, la pregunta no radica en si la prensa escrita sobrevivirá, porque no lo hará, según estos lo anticipan, sino cuales y cómo serán los medios que herederán su desempeño clave en la vida ciudadana. Para otro, menos apocalíptico, el interrogante es acerca de qué modo se mantendrá a flote porque en definitiva siempre habrá un porcentaje de los lectores que preferirán el formato papel. Pero ¿lo habrá? Eso también está por verse. Según Russ Wilcox, CEO de E Ink, una empresa que está desarrollando un diario de un material flexible muy parecido al que se vió en el filme “Minority Report”, si, aquella con Tom Cruise, los periódicos están gastando 150 dólares al año por lector. En dos o tres años esa cantidad habrá crecido hasta situarse entre 300 y 500 dólares. El dispositivo costará menos de 300 y muy probablemente permitirá leer más de un diario por día.
Es la misma dirección que ha tomado el flamante Kindle DX, un delgado y coqueto aparato al cual ya tres de los principales diarios de USA (New York Times, Boston Globe y San Francisco Chronicle) se han sumado para ofrecer una suscripción electrónica a un costo accesible.
El periodista John Carlin, ha escrito días atrás en “El País” un memorable artículo acerca del tema: “Nunca ha habido una mejor época para hacer periodismo escrito, y nunca ha habido una peor para ganarse la vida ejerciéndolo; hay más mercado que nunca, pero menos ingresos”, escribe.
Carlin también asegura que “la tendencia se ve con especial nitidez en Estados Unidos, tantas veces precursor de lo que nos espera en el resto del mundo occidental”.
En ese país la media diaria de ejemplares vendidos ha bajado de 62 millones a 49 millones desde que hace 15 años internet empezó a volverse accesible a todos. Unos cien diarios se han visto obligados a dejar de imprimir en papel. En el mismo periodo, el número de lectores de periodismo digital en Estados Unidos ha ascendido de cero a 75 millones. 
Sin embargo hay voces discordantes con este panorama. Earl J. Wilkinson, director ejecutivo de International Newsmedia Marketing Association (INMA), una organización con más de 1.200 socios en 82 países, ha concluido que “la muerte del periódico es una de las grandes exageraciones surgidas del colapso económico de hoy”.
Umberto Eco, es otro que llama a la cordura, hace unos días señaló: “Se dice que la lectura de los diarios es el rezo del hombre moderno y por eso me resulta difícil imaginarme a mi generación -a mis 77 años- renunciando al periódico de papel y la taza de café por las mañanas. Pero es posible que mi nieto rece de otra manera”.
Mientras tanto los números no favorecen ni siquiera al más importante diario del planeta “The New York Times”. Luego de haberse ubicado en niveles de más de 20 dólares a principios de 2008, el título de The New York Times Company cerró días atrás en 6.47 dólares, pero alcanzó un nivel mínimo de 3.51 dólares en febrero de este año. También es cierto que no debemos olvidar que la crisis internacional tiene mucho que ver en este asunto de los papeles que apenas sobrevuelan sus pisos históricos.
Hace unas semana el propio Boston Globe (parte del conglomerado de NYT) debió realizar, con la aceptación de todo su plantel, importantes rebajas salariares, entre otras acciones de urgencia para garantizar la superviviencia del premiado diario. “The Seattle Post Intelligencer”, con 146 años de vida, apagó sus máquinas de impresión el mes pasado, reduciendo su redacción de 167 a  20 redactores. The Christian Science Monitor , publicó su última edición impresa diaria el pasado 27 de marzo, y el San Francisco Chronicle, por falta de compradores, está a punto de hacer lo mismo.