Michael Clayton

Como suele decirse en estos casos: la vida de Michael Clayton es un océano de contradicciones. Ha llegado a la mediana edad sólo para descubrir que no posee nada. Es dueño de una carrera, cierto, pero su papel como “hombre capaz de obrar milagros” en una de los bufetes más importantes del mundo, no termina de convencerlo. Clayton está muy lejos de ejercer la abogacía. Es más bien un limpiador, alguien que se dedica arreglar los desastres que hacen cada tanto los poderosos o los hijos, primos y amantes de los poderosos. Pero ya hablaremos de todo eso.
Volviendo a su situación patrimonial. Para cuando la historia comienza, Michael está tratando de salir como puede de un verdadero atoyadero. Meses antes, él y su hermano, un alcohólico redimido, habían puesto un restaurante en Manhattan. De un modo que no explica el guión, su hermano lo arruinó y el negocio se vino a pique. Ahora Clayton está 75 mil dólares abajo y su socio desaparecido en acción. No tiene el dinero, por supuesto, y ese no es el mayor de sus problemas.
Primero una urgencia: un colega del estudio llama a Clayton y le explica: tengo un cliente muy importante que acaba de atropellar a alguien. Representa la mitad de mis ingresos. ¿puedes arreglarlo, Michael?”. Si, claro que puede.
Ahora lo importante: su mejor amigo, Arthur Edens (interpretado por el excelente Tom Wilkinson) acaba de tener un brote psicótico y en una reunión en donde se diririmía parcialmente el futuro del caso más importante del estudio ha decidido desnudarse como una ofrenda a una de las demandantes. De hecho, la película comienza con la voz de Arthur, explicándole a Michael que de pronto se ha dado cuenta que no es un ser humano si no una pieza infecta expulsada por un organismo cuya única función es destruir la vida de las personas: se refiere a su bufet y se refiere a la empresa agroquímica que durante seis años él mismo ha defendido brillantemente con uñas y dientes.
También mandan a Michael a arreglar semejante desastre.
“Michael Clayton” fue escrita y dirigida por Tony Gilroy, quien tardó seis años en concretar el proyecto (si, los mismos seis años que lleva Edens facturándole horas a la empresa que representa). Se filmó en uno de los mayores estudios de abogados de Manhattan: Dewey Ballantine (hoy Dewey & LeBoeuf) ubicada en el Calyon Building de la Sexta Avenida.
El proceso de Gilroy fue largo y hasta cierto punto tortuoso. Tenía un buen guión -el hombre se especializa en ellos ha trabajado, por ejemplo, en la saga de Bourne- pero le faltaban los actores. Y, entre estos, necesitaba al menos a una estrella para obtener distribución internacional. La cosas se fueron dando: tuvo a Tilda Swinton, quien simplemente se apropió del papel en el que interpreta a una feroz ejecutiva, y luego a Tom Wilkinson, a quien le basta con ser Tom Wilkinson para llenar la pantalla. El guión le interesó a Steven Soderbergh y con él llegó George Clooney. Aquí viene lo interesante, porque aunque la producción deseaba fervientemente a un actor de la categoría de Clooney, la historia en sí requería que George Clooney actuara de cualquier otra cosa menos de George Clooney. No sé si me explico, si Clooney quería aparecer y enriquecer el filme sin dañar su delicada textura debía olvidarse que era un hombre encantador. Así fue. Con esa consigna esta estrella de Hollywood logró una de sus mejores y convincentes actuaciones. Al final, Tilda Swinton se llevó el Oscar a la mejor actriz secundaria y la película obtuvo otras nominaciones y críticas entusiastas.
Esto también suele decirse en estos casos: he visto Michael Clayton media docena de veces ¿Qué hay allí? Pues, Clayton es un homenaje a la capacidad de sobrevivir que tienen ciertas personas. Porque, en definitiva, eso es él, alguien que aun superado por las circunstancias sabe qué puertas tocar. Y cuando nada resulta, tiene un poco de suerte.
Cansado de su papel, en la bancarrota, a punto de cruzar el umbral de su presente en llamas hacia una crisis que lo enviará quién sabe a qué Purgatorios, Michael camina una fría madrugada, en el medio del campo, donde unos caballos pastan. Casi alcanza a tocarlos con las manos cuando su Mercedes Benz estalla en mil pedazos. Entonces vuelve corriendo y lo comprende todo: agarra sus documentos y su reloj y los lanza al fuego. Se vuelve un ser anónimo. Una vez más.

Vivirlo

“Quiero decir que en vez de supeditar mis deseos a mis medios, decidido a pagar su precio, me parecía preferible crearme los medios de mis deseos…partir del deseo para multiplicar la vida, en vez de ajustar los deseos limitándolos al dato de la vida. Para eso tenía que haber aprendido que el objeto del deseo no es satisfacer la carencia, sino que, por el contrario, la carencia es causa del deseo. Sabiéndolo, ¿por qué no tratar de vivirlo?”

PIERRE REY, “Una temporada con Lacan”

Aprende, imagina, crea

Lo que no te ha otorgado la belleza natural,
lo resuelve el estilo.
Lo que no has aprendido en la cuna,
lo descubrirás en un rincón secreto de espaldas al mundo.
Lo que no te han enseñado tus tutores, las escuelas trilingües y las universidades de siempre,
lo obtendrás de los libros.
El idioma que no hablas hoy,
si quieres y te empecinas, lo hablarás en dos años gratis con la BBC on line.
Los países que no conoces aceptarán tu mochila liviana y tu falta de dinero, a cambio de que sea sigiloso y alegre.
Las personas que ahora te ignoran,
aceptarán un día tu elegancia, tu voluntad y la sabiduría de tu verbo.
Te inventarás a ti mismo cuando lo desees en lo más profundo de tu corazón.
Tus manos tendrán el aroma de las flores Kenzo.
Tus ideas fundarán un nuevo proyecto.
Imagina.
Dibuja.
Crea la mayor de tus riquezas.

Búsqueda

Todos esos sueños para llenar qué vacíos. Todas tus anotaciones al margen para reafirmar qué conocimientos. Todos los besos perdidos en la almohada para no jurar jamás qué amores. Vivir con los ojos abiertos como lámparas para hayar qué tesoros. Y serás mejor cuanto más sientas y expulses. Y tu libertad será un privilegio ganado en el campo de batalla. Y tu deseo tu pasaporte. Y tu destino, la búsqueda intensa y perpetua.

Coqueto Bruno

Homofóbico, misógeno, antisemita, admirador de Stalin y sexópata. Por si se lo perdieron, ese sería Borat. Y cuando aun no se han apagado las brasas por todo lo que provocó hace tres años este supuesto reportero de televisión de Kazajistán, ahora llega Bruno. Otra perversa, estúpida y divertida creación de Sacha Noam Baron Cohen. Hoy estrenó en los Estados Unidos “Bruno” o la historia de un periodista de modas austríaco que visita el Gran País del Norte. El resultado es un esperable océano de situaciones ridículas que ponen al germano fashion (“de la tierra de Hitler”, tal cual a Bruno le gusta aclarar) en el centro de la escena. Visceral y atolondrado, Bruno carga sobre sus delicados hombros prejuicios y complejos, propios y ajenos, que en cada diálogo terminan dándose codazos entre sí, y bofetadas a todo aquel que se le pare en frente. En síntesis: Bruno es una fastuosa contradicción de valores andante. Un poco como Borat: pero al revés (o algo muy por el estilo). Porque Bruno es gay pero al mismo tiempo nazi. Aunque, claro, es padre adoptivo de un bebé negro al que bautizó “con un típico nombre afroamericano”: O.J. Su personaje tiene una mirada deforme acerca de sí mismo y eso complica mucho más las cosas. Una deformación que también caracterizaba a Borat. Es esta extraña forma de naturalidad frente al propio exabrupto lo que hace tan revulsivos y desopilantes los personajes de Sacha Cohen. La mayoría de las entrevistas realizadas por Borat para su filme no contaron con la complicidad de los entrevistados sino que estos realmente creían que Borat era un periodista de un país perdido en Asia llamado, efectivamente, Kazajistán. Preguntas teóricamente anodinas eran acompañas por aclaraciones capaces de dejar mudo a un alma bien pensante. No todos los entrevistados poseían el código moral de Charles Ingalls: en un famoso rodeo americano, le aconsejan a Borat sacarse de encima su estilo “asiático” que lo convertirá en alguien impopular, unos estudiantes borrachos hacen comentarios sexistas a diestra y siniestra, y cuando Sacha arremete contra de los judíos pocas veces encuentra oposición en sus opiniones (¿qué arma me recomienda para matar judíos”, pregunta en un negocio del rubro. “Una 9 mm”, le responden sin dudarlo y con absoluta seriedad). Probablemente por eso se escandalizó tanto la clase media americana ante semejante personaje sacando a la luz pensamientos racistas o desagradables de parte de algunos de sus líderes sociales y vecinos de enfrente. Bruno es una extensión del cuerpo de Sacha Cohen. Un periodista torpe que no toma conciencia su apariencia (vestido con un atuendo tan erótico como ridículo, Sacha le asegura a un vendedor de ropa: “yo sé que es difícil de creer pero…soy gay”), dueño de un fantástico desparpajo que lo pone, por ejemplo, junto a una banda de americanos fanáticos de las armas, en el medio de un desfile de Alta Costura del cual es despedido a los gritos luego de armar un verdadero e increíble despelote, en un hotel con un honorable señor que se escandaliza al verlo en tanga, con una señorita experta en brindar placer y dolor la que lo somete en una -¡uy!- sesión de latigazos y, finalmente, en una serie “momentos” porno eróticos junto a una colección de “muchachotes” de los que Bruno disfruta como buen lujurioso y libertino que en realidad es. Si Kazajistán tuvo sus razones para quejarse oficialmente por la aparición de Borat (desde el filme se muestra un país pobre, en donde la hermana de Borat es la cuarta mejor prostituta del país), con Bruno, Austria tendrá también tiempo de decir lo suyo. Hace poco se lo vio a Bruno en la entrega de los MTV cayendo del cielo justo sobre el rostro de Eminem, quien salió del teatro a las puteadas (después se supo que fue una típica escena de “pool fantasía” americana). También en el Show de David Letterman, al que asistió munido de un “enterito” amarillo que dejaba ver casi todo su cuerpo flacuchento y desnudo. El padre estos dos personajes diabólicos, así como de Ali G (¿recuerdan el tipo que conducía la limusina de Madonna en el video clip “Music”, ese) es Sacha Baron Cohen. Un actor nacido en una familia clase media judía. Su padre, dueño de una tienda de ropa para hombres en el famoso barrio de Piccadilly, es de Gales, mientras que su madre es originaria de Irán. Sobran las palabras: Sacha, el hijo de un maravilloso cóctel cultural se encuentra justo donde debe para reírse de los demás y de sus propios orígenes. Un monstruo, bah. ¿Por qué se sostiene un humor tan provocador en la época de las conductas políticamente correctas y los comentarios acotados? Tal vez Sacha Cohen ha descubierto que sólo ciertos choques eléctricos producen resultados sobre la máscara dura de la mayoría. El actor no se toma en serio la moralina de ir más allá del humor. Apenas si nos está diciendo: miren de esta porquería nos estamos riendo, es el prejuicio una de las bases del humor y de la sociedad. Y ya sabemos que el humor no miente. Si Borat se permite asegurar, frente a un grupo de feministas, que las mujeres no deberían manejar porque está comprobado que tienen el cerebro más chico que el hombre, Bruno no duda afirmar que la gente fea debería ser reportada a Auschwitz. Dicho por Borat o por Bruno suena tosco pero al mismo tiempo gracioso (aquí, en esta nota, sin Bruno ni Borat y sin la entonación de Sacha, suena horrible). Son caracterizaciones, modelos llevados a un punto de estiramiento que los vuelve ininputables. Lo que duele, lo que (nos) molesta e incomóda como una abeja hambrienta dando vueltas en la sala del cine, es que si, todos conocemos a alguien que lejos de ser un personaje simpático, esconde de mal modo su pequeño enano facista dentro.

Publicado en diario “Río Negro”

Deseo

drexler

De un disco fantástico, entrañable, maravilloso de principio a fin, Cara B, una de las canciones que más me gustan. Deseo. Y con deseo transcurre el domingo.

Deseo
mire donde mire te veo
mire donde mire te veo
dulce magnetismo, dos cargas opuestas buscando lo mismo
mire donde mire te veo
mire donde mire te veo

 Deseo

Lo sabe todo

Que tu beso lo sabe todo. Lo sé.
Que tu beso llega como una tempestad.Lo entiendo.
Y dios al fin, te dejas llevar por tu deseo. Sin tiempo. Hay tiempo.
Me hieres. Me haces perder el aliento.
Tu roncanrol furioso me puede y me empuja.
Acaricio tu piel dorada.
No eres para mi.
Eres sólo para mi.
Eres también para mi.
Que tu beso abre la siguiente puerta.Lo acepto.
Que pasamos juntos.
Pasamos juntos.
Pasamos juntos, amor.

Avanzas

Avanzas porque es lo que crees que debes hacer. No darte por vencido. Nunca te des por vencido. Escuchas. Te dicen. Te dices. Y ahí vas. Como el viento doblando las flores en primavera. Como el río del deshielo que juega a los pies de los gigantes. Como el impulso de un primer beso. Pero, en realidad, no sabes. Sobretodo cuando te cansas de tanto andar, no sabes. Has seguido las señales de tránsito que estaban en tu corazón. Usaste la calculadora un par de veces. Aceptaste consejos extraños. Comenzaste a amar. Odiaste a diestra y siniestra pero más que a nadie te odiaste a vos mismo. Tu cuerpo parece salido de un campo de entrenamiento para boxeadores. El piano bajo tus manos suena un poco desafinado. Necesitas urgente un vaso de vino y un cigarro. Un poema que te traslade a la próxima estación. Unas curvas sobre las que aullar y llorar. Un conjuro. Una explicación. Un barco a vela. En los ojos de nadie hay respuestas. Avanzas. Avanzas. Avanzas.

Por siempre jamás

michael

Los ídolos pop no mueren. Al menos esto presuponen los fanáticos. Porque si a John Lennon un desquiciado no lo hubiera matado a tiros aun estaría entre nosotros. Mike Jagger continúa saltando como un poseso sobre el escenario y su contraparte, Keith Richard, todavía mantiene extraños diálogos con su guitarra incluso después de caerse de cabeza de un cocotero. Charly García insiste. Sandro aguarda por un supertrasplante. De Jim Morrison sólo hay especulaciones. Y Elvis, Elvis está vivo. ¿Michael Jackson muerto? No, eso sería demasiado si fuera real. La noticia es un cuento. La parafernalia del acto de ayer no hizo más que corroborar un hecho crucial: “Jacko” vive entre nosotros. En rigor, hace unas horas nomás, en el programa de Larry King (uno de los shows con mayor audiencia en USA), se vio un video grabado en Neverland donde se alcanza a observar cómo una sombra cruza la cámara ¡El fantasma de Michael vaga por los pasillos de “Nunca Jamás”! Han exclamado todos al unísono y con alegría desbordante. Ya vendrán las comunicaciones telepáticas, los mediums y los especialistas en transmisiones vía mail desde el más allá. Otra historia comienza. Por supuesto, las apuestas acerca de quien encarnará a Michael en el cine están sobre la mesa. Dicen que Johnny Depp firmó primero en una larga lista de aspirantes (no Will Smith, por favor, esta vez vos no) al trofeo. El último adiós al Rey del Pop, estuvo revestido de gestos de espiritualidad, juramentos y reivindicaciones raciales. Porque, no lo olvidemos, fue Michael Jackson, desteñido y todo, quien marcó el camino de su gente. La muerte del astro fue una pieza de energía concentrada que se expandió en el inmenso océano de la red. Si Lady Diana hubiera tenido semejantes recursos a su alcance su despedida también habría sido un enorme fluir digital. Pero fue otra cosa, en un tiempo muy lejano (poco más de 10 años). Irónicamente el final de Jackson ha venido a revitalizar su iconografía y su obra. Todo lo que estaba muerto mientras el artista estaba vivo, ahora goza de excelente salud. Sus discos se venden por millones, sus objetos personales representan el Santo Grial de los cazadores de fortunas, los derechos por su imagen han regresado desde un pasado mitológico para hacer rico a quién sabe quién, y su música, santo dios, su música nunca había recibido tanta atención desde ¿Bad? Y eso fue hace miles de años luz. Ahora sabemos que Jackson conservaba bajo siete llaves toneladas de canciones que nunca salieron a la luz por motivos que uno ya puede imaginar. A esta altura es una obviedad decirlo, hay Michael Jackson para rato. Sí, Jackson por siempre jamás.

Epidemias en el cine

A lo largo del siglo XX, el cine siempre tuvo un lugar en su agenda para las grandes pestes que asolaron a la humanidad. De hecho, hay más de una película por cada enfermedad que se nos pueda ocurrir.
En internet el periodista Darío Lavia ha elaborado para el sitio Quintadimension.com, un completo (casi obsesivo) informe acerca de la relación entre las enfermedades y el cine para los que quieran profundizar en el tema.
En todos los casos mencionados el criterio predominante fue la realidad. Una mirada que cambió radicalmente con el pasar de los años hasta que se estableció una idea mucho más paranoica en la que se ha venido asociando enfermedad con Apocalípsis.
Filmes como “The last man on the earth”, dirigida por Ubaldo Ragona y Sidney Salkow, protagonizada por Vincent Price, y su remake “El hombre Omega”, con Charlton Heston, marcaron un camino conceptual, al punto que uno de los grandes éxitos de los últimos años en materia de vampiros -que, se sabe, infectan y hacen temblar a la humanidad- “Soy leyenda”, es una versión contemporánea de ambas.
Títulos como la saga “Resident evil”, “Exterminio” (y las secuelas de ambas), la “Trilogía de los muertos” de George Romero, hablan por sí sólos acerca del recursos que más y mejor se han utilizado en la industria del entretenimiento en los últimos años.
Hubo excepciones, siempre las hay: “Epidemia” con Dustin Hoffman, se hace eco de las epidemias de ébola que acabaron con tribus enteras en Africa en los 90; “12 monos” de Terry Gilliam, alertó sobre el accionar de ciertos grupos fundamentalistas (aunque al final la película da un giro y todo se explica distinto) capaces de usar un arma bacterológica o similar para exterminar a la sociedad moderna; la más reciente “The Happening”, plantea una disputa ¿futurista? por el espacio vital entre la madre naturaleza y las personas (con horribles consecuencias para estas últimas).
También se han visto hace poco otras opciones cinematográficas, es el caso de “La amenaza de Andrómeda”de Mikael Salomon, remake del filme del mismo nombre (1971), dirigido por Robert Wise, y basada en la novela de Michael Crichton acerca de una epidemia que dejó vivos a un niño y un anciano; “Al otro lado del mundo”,  con Edward Norton, Naomi Watts, sobre una relación amorosa que se desarrolla en medio de una epidemia en China; “Ceguera”, de Fernando Meirelles, una adaptación de la obra de José Saramago “Ensayo sobre la ceguera”.
Vaya uno a saber si se consigue en los videoclubes pero no vendría mal darle su segunda oportunidad a la versión cinematográfica de “La Peste”, de Luis Puenzo. Y si el libro de Albert Camus anda cerca ¿por qué no avanzar entre sus páginas?. La novela existencial de Camus es una obra que merece una lectura en cualquier momento del año.
Para finalizar el muestrario un filme japonés que parece hablarnos sin pelos en la lengua pero de Latinoamérica que ciencia ficción o ficción a secas. Y quizás esto sea el verdadero engendro del terror.
“Infection” de Masayuki Ochiai, relata la cotidiana y desgarradora rutina de un grupo de médicos atrapados entre las paredes y las carencias de un hospital público. En medio de la decadencia, la indiferencia y la burocracia (“¿qué sucede en este lugar que comienzan una obra y la dejan por la mitad?, se pregunta uno de los atormentados personajes que no sabe lo normal que puede ser esto a miles de kilómetro de su país), este grupo de médicos y enfermeras debe enfrentar una sobrepoblación de enfermos y hasta el principio de una devastadora epidemia.
Y si, lamentablemente el guión suena un poco conocido.

Llega Naoko

naokovioleta

Llegué con mis curvas y labios filosos. Como una hiena. A devorármelos.
Primero me vestí de ninfa y bailé y me enrosqué hasta beber vino rosado y comer uvas de oro.
Me vestí de amante. Y ardí y suspiré. Y tirité hasta explotar.
Me vestí de bella y viví entre enaguas transparentes y bosques de fresas.
Me vestí de sabia. Y contemplé. Y soñé y me enamoré de mi ilusión.
Como una hiena. Con mis curvas y labios filosos hoy me visto de mariposa.
Y quiero caminar en las estrellas y recorrer los laberintos que imaginé.
Y arder y suspirar y tiritar. Y quedarme sin aliento hasta inundarme en la noche. Y volar de nuevo. En la inmensidad.
Siguiendo mi melodía, como un acordeón.

Miles de millones de años luz

Tus besos no curarán mis heridas pero marcarán el camino.
Si te espero es porque que existes.
Y existen tus labios rosados y tu mirada de gata furiosa.
Si creo en ti, creo en que soy capaz de cambiar este jodido mundo.
Y una canción atraviesa mi cuerpo, y la canción es tu voz que atraviesa el tiempo.
Miles de millones de años luz nos han separado hasta ahora. Y ahora estás aquí a sólo unos metros de distancia.
Tus caricias no borrarán mis cicatrices pero abrirán nuevas puertas hacia las fuentes vitales.
Pagaré el precio por ti.
Cuantos precios he pagado ya.
Cuantas guerras he transcurrido pensando en que latías al otro extremo del universo.
Soporté la noche y el fuego, los lobos y la soledad.
Yo sé lo que es tener código postal en el barrio de las almas perdida.
Las trampas que no evité hicieron sangrar mis pies.
El andar forjó mi cuerpo.
Hubiera abandonado el propósito.
Hubiera dejado atrás mi primera y última meta.
Pero tú, mujer sagrada, estabas por delante. Por encima. Arriba.
Soy un hombre ansioso.
Tu mordida no será fatal.
Tus palabras obrarán como un conjuro.
Por la mañana brindaremos con agua fresca y por la noche nos emborracharemos con vino.
Estoy.
Yo sé que estás.
Dale, ven.

Taringa: charlando con Hernán Botbol

taringa

Taringa! es el sitio más visitado de la Argentina y uno de los más buscados en el mundo. Es una comunidad virtual, un espacio geográfico donde se comparten datos, programas e ideas. Sus creadores son jóvenes y, que duda cabe, inteligentes. Acaban de sacar un libro con el nombre del sitio. Conversé con uno de ellos: Hernán Botbol. Este artículo se puede leer hoy en el diario “Río Negro”.

 -Hernán leyendo acerca del libro y pensando también en el Taringa net, recordé el famoso y millonario Selecciones del Reader’s Digest, un libro-revista que al final nunca soportó una categorización. ¿Se han imaginado un éxito o un producto semejante pero nacido en la red? (sería como encontrarle al fin la pata de oro a este gato)

-Desde que empezamos con Taringa, desde el día cero, siempre trabajamos para poder lograr que el sitio sea funcional, divertido, práctico y popular. Ese fue nuestro objetivo, nuestro idea. Podemos decir que con algo desuerte pero con muchísimo esfuerzo estamos consiguiendo lo que quisimos. 
El libro es una representación, una maqueta, de lo que Taringa! significa, es una recopilación de lo mejor y más interesante que se fue publicando por los usuarios.  Utilizamos filtros como “más favoritos” , “más votados”, “más comentados” etc, para hacer una primera selección de lo que al taringuero le gusta. Y si a los 2.4 millones de usuarios que tiene el sitio, los tomamos como una muestra representativa de la sociedad (estadísticamente cumple con la condición) podemos decir que el contenido del libro trata sobre lo que la gente quiere ver.
Por lo tanto, si el éxito está medido por las ventas, pensamos que sí puede ser comprado por mucha gente y ser un éxito.

-El hecho de lanzar este libro de Taringa es también un riesgo porque, hago hipótesis al respecto, tal vez ustedes estén tratando captar a un consumidor que lee en pantalla pero no en papel (ni compra) ¿Existe realmente una brecha generacional entre una forma de lectura y otra? o dicho de otro modo ¿Los seguirán sus lectores de la net al papel o esperan captar nuevos consumidores?

-Este es un libro que no compite con Borges, o con “Crítica de la razón pura” de Kant. Es un libro amigable, los posts son cortos, de interés general, tienen una duración máxima de 10 minutos, ideales para leer en el colectivo, en la fila del banco, en el baño… Además no es necesario seguir un orden lineal, se puede abrir el libro en cualquier página y siempre habrá algo interesante para leer.
Generacionalmente,  el público fuerte de Internet lee y escribe muchísimo más que la generación anterior (la que esta atrapada en la TV). El sólo hecho de conectarse a Interent y navegar, obliga a estar leyendo y escribiendo constantemente, y a tener el cerebro mucho más activo que lo suele estar al mirar televisión.
Dicho esto, emito que seguramente para el usuario leer el libro no opondrá mucha resistencia.

-¿Qué NO es Taringa?
-Taringa no es un sitio aburrido, monótono, previsible ni homogéneo.

-Si Taringa se viera tentada a cometer un pecado capital ¿cual sería este?
-Seguramente sería la lujuria…. Si es que justo está caído Poringa!

-¿Han soñado el futuro de Taringa? Y si fue así: cual fue el sueño más dulce y cual el sueño más amargo.
-Internet es uno de los mercados más dinámicos, más cambiantes y menos proyectables, por lo que constantemente debemos estar pendientes y atentos a los cambios y a las novedades que viene, no podemos tener un plan de acá a cinco años porque quedaría obsoleto en pocos meses.
De todas formas, como objetivo mayor, nuestro sueño es el de seguir haciendo crecer Taringa!, aumentar y agregar las funcionalidades y  expandir las regiones. (Ya salió Taringa! en portugués y en un tiempo más vendrá la versión en Ingles)
Un sueño amargo o pesadilla, se presentaría si se sancionan a nivel mundial leyes que restrinjan la libertad que tiene hoy Internet. Una Internet dominada y controlada por pocos o por un estado arcaico y sin posibilidad de expresión libre sería lo más triste que pudiera pasar.

 
-¿Cómo caracterizarías al consumidor de Taringa.net?
El consumidor/usuario de Taringa suele ser: Curioso,  divertido, pícaro, polémico, inteligente, colaborador.

-Debo confesarme alguien que empezó a ir a Taringa empujado por esa voluptuosa sección que antes tenía llamada Poringa. Luego que la movieron a una dirección propia no volví a la tierra madre ¿Es Poringa el hermano travieso de Taringa?
-Quizás, sea el un único caso en el mundo donde se haya formado una comunidad de gente que comparte material  pornográfico. Si bien hay millones de sitios pornos en Internet, al menos yo, no he visto ningún otro en donde sean los mismos usuarios los que crean, comparten y califican  el contenido.  Estoy seguro que no solo un sociólogo se haría una fiesta en el sitio.

-¿Hay modelo de negocio para Taringa? Lo digo justo ahora que parece un tema candente no sólo para ustedes sino para otros sitios que tienen millones de visitantes.
-Sí, por supuesto, desde el primer día tuvimos en claro el modelo de negocios y también tenemos claro que se mantendrá así. Como cualquier medio, Taringa intenta conseguir la mayor cantidad de visitantes para luego mostrarle publicidad de anunciantes.

-Si Taringa fuera una suerte de super cerebro o dios digital, qué respondería a los siguiente: ¿Existe Dios, según Taringa? ¿Maradona debe dirigir la selección, según Taringa? ¿Cual es la mujer más sexy de la Argentina, segun Taringa? ¿Algún libro que me pueda recomendar el dios Taringa (pero que no sea la versión libro de Taringa?), ¿Qué es la Argentina, según Taringa? ¿Qué es Taringa, según Taringa?
-Taringa sería por momentos ateo, por otros creyente, pero casi siempre cuestionaría a la iglesia.
-Si gana el equipo Maradona sería nuevamente un Dios, si pierde lo deberían crucificar.
-Hay muchas mujeres hermosas, pero la que seguro es la más deseada,  es Wanda Nara, quien ha mostrado muchas de sus excelentes habilidades.
-Seguramente alguno de Cortazar
-Argentina es: Los redondos, el asado, el sur, las minitas, el acento cordobés,  river, boca, el fernet con coca, la política, la pizza… Y una gran cantidad de cosas buenas y malas por las cuales nos peleamos, nos amamos y nos volvemos a pelear.

Taringa, el libro

Cómo anudarse una corbata. Cómo conseguir cervezas frías en dos minutos. Cómo levantarse a una chica haciéndose el millonario o el karateca ¿Por qué los mosquitos pican más a unas personas que otras? ¿Sabía usted que las tres Carabelas de Colón fueron sólo tres? ¿Enterraban los piratas sus tesoros? ¿Por qué los capítulos de Los Simpson son mejores ahora? Y así, la lista es interminable, creativa y hasta cierto punto insólita. Taringa, el libro merece al menos dos miradas distintas: la del fanático, la del curioso sin remedio, la del pibe que busca sólo reirse, la del aburrido que espera salir de su orfandad; y la otra, la del intelectual, el estudioso, el sociólogo, que quiere entender algo más sobre los gustos de millones de jóvenes que viven y palpitan en este país. Visto así Tartinga, el libro, es tanto el paraíso del dato inútil (aunque delicioso) como una fuente de numerosas pistas generacionales o, mejor dicho, un estudio sociológico a pesar de sí mismo.

Alfredo Jaramillo, poeta

alfredo

Hace unas horas entrevisté al destacado poeta y periodista Alfredo Jaramillo. La entrevista saldrá publicada en los próximos días en el “Río Negro”. Les dejo un adelanto y algunos poemas de su muy recomendable libro “Grunge”.
Seattle

Vas caminando por la calle y se te mojan
los zapatos. Mirás hacia arriba y hay edificios
levantándose, pero ninguno se parece
a la Space Needle. No importa. No dejes
que te desanimen. Seguí tres cuadras más,
justo cuando se abra la plaza. Parate ahí y
mirá el horizonte. Del otro lado del río:
la última barda. Recordá esa canción, esa
canción, y ahora levantá tu cara al cielo
y dejá que las gotas caigan dentro de tu
boca. Volvé a tu casa. Sacá del cajón esa
vieja camisa leñadora que nunca te volviste
a poner. Escribí una canción triste que
hable de vos. Y escribile otra a una mujer
que perdiste. Acurrucate en la cama. Llegaste
a Seattle.

La Bilis Negra

De qué parte
de qué penumbra nació tu mano
de qué asilo se largó
para venir justo aquí
a esta luz diminuta
al rayo de la tierra atravesada
a pedir unos versos
por un paisaje
por nada.

-¿Cual es el deseo de un poeta creado, criado en el sur y luego marchado a la gran ciudad?
-Bueno, en mi caso la poesía quizá no haya tenido que ver tan directa ni frontalmente con la decisión de venirme a Buenos Aires. Yo vivía en un monoambiente a media cuadra del FONAVI, donde intentaba encontrar una identidad profesional como joven becario, con un sueldo magro y sin demasiadas garantías de encontrar un trabajo que anudara las arritmias que movilizan a un chico de 24, recibido hace dos años y sobreestimulado por las expectativas de los demás (las instituciones, tu familia, los amigos, las estrechas posibilidades existenciales que en un momento parece brindar Neuquén). Así que irte lejos de las cosas que hasta entonces sostenían la estabilidad del mundo -después de haber leído algo de literatura, escuchado mucha música y ensayado bastante periodismo- era una opción arriesgada y divertida. Digamos que en Neuquén no había muchas posibilidades de encontrar ni un buen trabajo, ni muchos interlocutores, ni mucho “ambiente”, en el sentido que la gente que da vueltas en esta ciudad le confiere tácitamente a la palabra: muchas salidas, muchos lugares, mucho reviente; conocés gente que escribe y habla mejor que vos, y de repente descubrís la posibilidad de hacerte amigo de ellos y meterte en una nueva sintonía de destrucción, más acorde a tu propia mitología que a los símbolos mediáticos y parciales que habían mediado tus fantasías. Aunque claro, yo había viajado algunas veces, conocido gente de la narrativa en primera instancia, y eso me ayudó a establecerme con menos de grados de separación con respecto a las personas con las que terminás compartiendo un cierto viaje generacional alrededor del arte.
-¿Cómo caracterizarías tu escritura? o bien ¿Cómo se la contarías a los niños?
-Introspección y disturbio (bueno, eso no es mucho para los nenes pero sí una definición sintética de lo que me pasa cuando escribo). Si me aproximo a un código más abierto diría “música del interior”, en el sentido literal: música que viene de adentro tuyo. Es una definición bastante estúpida y obvia, pero pega cien por ciento ahí: en la música que te dicta un poema, en la simbolización de las cosas que tenés adentro y un día te van a matar. Claro que después (y esto lo aprendí hablando con un montón de poetas que conocí acá) viene el barniz del género, es decir, una especie de acople que empieza a hacer tu lengua con el canon y la tradición. Digo esto y me parece un horror, claro, porque lo que te hace escribir en un principio no es un molde (aunque está claro que es imposible hablar por afuera de un género, aún por afuera de una lengua), sino el corazón. Pero después te das cuenta que estás en el mismo negocio que un montón de gente, y que es necesario volverse comprensible para sonar en el oído del otro. No hay que olvidar que esto también es una basura, porque si estás muy pendiente de los otros te olvidás de vos, y estoy seguro que los grandes poetas (esos que ayer y hoy hicieron y están haciendo nacer cosas que nadie vio) se concentraron en lo suyo y el cielo se cubrió de estrellas. En este momento me inclino más a pensar que el sentido colectivo de lo que es poesía importa poco y nada; hay que darle.
-Sos un referente generacional ¿me cuentas como es esa generación de la que saliste y que aglutina a gente del Alto Valle?
-Hace unos meses estaba más convencido de lo que significaba formar parte y creer en la existencia de una generación, así, en general; hoy soy un poco más escéptico porque, a fin y al cabo, ¿qué es una generación? ¿una camada? ¿un cierto aire común respirado entre nosotros? ¿el efecto que la época tiene en nuestras mentes, y los resultados dispares que provocan en cada uno? No lo sé, pero si tuviera que pensar en los términos de una generación, circunscripta a un tiempo (imposible pensar en un lugar, hoy, donde todos damos vueltas por internet como quien pasea su moto alrededor del monumento a San Martín), diría que pertenezco a un grupo de pibes infectados por la televisión y la tierra de la barda, que empezó a encontrar el camino de la liberación en las salidas clandestinas a La Colina a los 15 años; el 7mo regimiento dulce fue nuestro ponche de ácido lisérgico, ahí, en medio de un ambiente donde empezó a gestarse una mitología que puede ser recuperada intacta hoy: los matones juveniles, los chicos que empezaban a drogarse en la Plaza de la Amistad, los recitales de punk californiano en el colegio de Don Bosco y en otros CPEM de la ciudad, la jerga oscura que trajeron los chicos del oeste a los barrios del centro, todo eso, creo, recién ahora está empezando a aflorar en mi poesía, no tanto como tema sino como fibra de enunciación, es decir, me sale escribir como situado aún en esa atmósfera.
-¿Cuales son tus referentes culturales, tus fuentes artísticas de inspiración, tus nombres sagrados que atesoras o guardas en forma de música o libros o películas?
-Uf, qué decirte, son muchas cosas que operan en un nivel inconciente también, ¿no? Más allá de lo que uno pueda filtrar específicamente como influencias, hay cosas que están ahí atrás que supongo con los años podés establecer una filiación más clara. Igual tengo mi propia meca: Norman Mailer, y el periodismo norteamericano de los setenta, ese palo: ahí descubrí la luz, en las clases de periodismo de la facultad, esa fue mi primera literatura seria, ja, el periodismo. Claro que después vino la militancia y la fascinación por otras formas de realismo, conocer a María Esther Gilio y sus historias de los Tupamaros, Rodolfo Walsh, las biografías de Santucho y todo el bardo de la guerrilla, leí bastante de eso también, aunque si tuviera que señalar una referencia tremenda, de esas con las que tenés que lidiar de un modo en el que resulta difícil transferirla al campo de la poesía, diría la música, el rock que me transmitieron mis hermanos Luis y Juan, la estética de bandas como Marilyn Manson (nos pasamos casi todo primer año del Colegio Don Bosco escuchando Anticrist Superstar, usando corbatita y pasando metal industrial en la radio que armábamos en los recreos). Los videoclips que empezamos a ver más masivamente a mediados de los noventa por MTV; recuerdo quedarme a dormir a la casa de Santi Dominguez (que en la adolescencia armó Macachafa, una banda de punk legendaria para Neuquén) y pasar la noche entera mirando videos que él grababa en VHS. Las revistas de rock como Madhouse y la Kerrang, que conseguías a diez pesos en el kiosco Corsa. Más acá en el tiempo, cuando empecé a meterme más en la poesía, los poemas de Damián Ríos, Fabián Casas, Mariano Blatt, Héctor Kalamicoy, cosas que te rompen la cabeza porque es un lenguaje muy personal y ves cómo cada uno se armo su barco para atravesar la tormenta. Para ser justo también tendría que señalar lecturas más “universitarias”, cosas que me ayudaron a pensar y a recortar el mundo del lenguaje y la manera de pensar las políticas de representación: Gramsci, Barthes, Raymond Williams, los documentos internos del PCR…
-Te digo poeta en el nuevo milenio ¿qué me respondes?
-Bah, se siente igual que en el anterior, ¿no? Igual hay que meterle y ponerse a decir todo lo que haya para decir porque parece que en el 2012 afinan la Máquina de Dios y nos vamos todos a la mierda. Los mayas también dicen eso, que el mundo termina ese año, así que no habría que escatimar recursos a la hora de agitar.

Pandemic Game

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Cuando el juego comienza: verde y esperanzador.

Pandemic 2, es la evolución de un juego (del 1, obvio) que utiliza el contagio de un virus mortal como base argumental. Los jugadores deben literalmente infectar al mundo y cuando lo consiguen, pues, triunfan. Para ello cuentan con un menú muy amplio y con una cantidad de “dinero”, mediante el cual pueden comprar síntomas tales como fiebre, cansancio, vómitos y diarrea. Hay muchos otros. Un buen administrador exterminará al mundo un mucho más rápido que uno que no sepa regular sus recursos. La imagen que ven arriba corresponde al inicio del juego, cuando todo es verde y agradable. A medida que el jugador avanza y “progresa” el planeta se va volviendo rojo. Tétrico. ¿Ironía pormoderna?¿Típica locura de estos tiempos? ¿Recurso terrorista pedagógico?¿Predicción revestida de videojuego? No lo sé. Lo cierto es que los chicos los juegan y la música es francamente hipnótica. Hoy se siente como un signo perverso de los tiempos.

pandemic2

El mundo ya invadido por el virus.

Por otro lado, y en un juego que no es más que un juego “The Flu Pandemic Game” fue diseñado para ayudar a las organizaciones a anticiparse a las diversas situaciones que podría generar una Pandemia de Gripe. Es un juego de grupo y que se puede bajar sin costos. Suena un poco raro pero es lo que hay. El sentido del juego, dicen sus creadores, es ayudar a apreciar el impacto de un pandemia en sus propias organizaciones.

The Flu Pandemic Game

Adiós princesa

Ella prende la llama. Estalla el infierno. Tira de las barbas de Dios. Todas las luces han muerto. Su ojos penetran el tiempo. Arrasa conmigo. Su vocación es la indiferencia. Perpetua indiferencia. Se transforma en un cero. Escapa a todo. Es un círculo. Un sortilegio. Una ecuación que no entiendo. Está fuera de mi alcance. Interpreto todos sus sueños en noches asfixiantes. Una epifanía perversa tras otra. La quiero borracha. Maldecir sobre su piel delicada y morena. Sangrar. La heriré con el filo del hielo eterno. On fire. Ella que no sabe. Que le importa nada. Boca martirio. Manos que crujen. Que atraviesan cuerpos milenarios. Deseo estar en Berlín. Hoy, en Berlín. Balance roto. Mi espíritu es un chiste. Mis guerras han concluido. De tu voz no nace la palabra amor. Ni ven pronto. Ni te extraño. Ni espero. Inaudito. Tonto y extraño. Se abre la puerta a la siguiente dimensión. Paso. Estoy triste. Te doy un beso en tu mejilla de cristal. Me despido princesa. Me despido su alteza.