¿se termina el mundo en el 2012?

Puede que el mundo se vaya al quinto infierno mañana al mediodía. O que suceda en dos años. El temido y ya tristemente célebre 2012. La verdad es que no existe un sistema científico o esotérico que haya predicho tal final. Sólo hay apuestas sobre la mesa basadas en intuiciones, supersticiones y, en el mejor de los casos, registros parciales acerca del funcionamiento, entre rutinario y paroxístico, del planeta y su entorno. Como no es factible refutar cada una de las aseveraciones que alientan el Apocalipsis, al menos estamos en condiciones de enunciar los fundamentos que llevan a pensar que muchas de ellas son patrañas. Divertidas, sazonadas, excitantes fabulaciones. Algunas bastante interesadas. Recordemos la previa del filme de Roland Emmerich, “2012” –que incluyeron blogs y sites de falsos institutos internacionales dedicados a instrumentar el salvataje de una parte de la humanidad– y sabrán de qué estamos hablando.

Empecemos por los mayas. Los mayas poseían tres tipos de calendarios: el calendario sagrado (tzolkin o bucxok, de 260 días), el civil (haab, de 365 días) y la cuenta larga (limitado a 1.872.000 días). Este último es el que termina en el 2012 (el 23 de diciembre para ser más exactos, otros indican el 21). Sin embargo, para esta avanzada cultura el cierre numérico del calendario “cuenta larga” implicaba el paso de una etapa de la humanidad a la siguiente. No la oscuridad de los tiempos. Podemos fijar la atención en nuestro propio calendario. El 31 de diciembre de cada año estamos en la obligación de reemplazarlo. Brindamos en la nochebuena y no pocos inventamos rituales que pretenden conjurar una época peor que la anterior. El primero nos levantamos, vamos al trabajo o, si tenemos suerte, nos tiramos de cabeza a unas merecidas vacaciones. Algo de eso albergaba el conteo de los mayas aunque en un contexto mucho más amplio.

Hablemos de Nibiru. En el 2012 un planeta llamado Nibiru, que hasta hace poco no había sido captado por la NASA (y que ahora permanece como información clasificada), porque se hallaba oculto detrás del sol, colapsará con la Tierra destruyéndola. David Morrison, científico y una eminencia en el campo de la astrobiología, escribió un inteligente y didáctico artículo referidos a estos temas. Morrison refuta, entre otros idearios fatalistas, la existencia de Nibiru. Básicamente responde así: si Nibiru existiera ya sería visible. Si la NASA pretendiera ocultarlo, le resultaría imposible puesto que decenas de fanáticos de la astronomía ya lo hubieran detectado con sus telescopios. Pero ¿dónde nace la leyenda de Nibiru? Zecharia Sitchin es un escritor de ciencia ficción que dedicó su obra a historias relacionados con la civilización Sumeria. En varios de sus libros (por ejemplo en “The Twelfth Planet”, 1976), Sitchin dice haber encontrado y traducido documentos que identifican al “planeta”, que orbitaría alrededor del sol cada 3600 años. Nancy Lieder, una autodeclarada psíquica, aseguró en su blog Zetatalk que los habitantes de un planeta cercano a la estrella Zeta Reticuli le advirtieron que la Tierra se encontraba en peligro de colisión con Nibiru. Inicialmente la catástrofe había sido calculada para el 2003 pero como nada ocurrió fue pospuesta para el 2012.

Llegamos a la inversión de los polos. Algunos científicos (o supuestos) aseguran que la Tierra atravesarán un proceso de inversión del polo magnético en el 2012 y que ese mismo año, además, comenzará a girar en reversa. En ambos casos las consecuencias, por supuesto, serán letales. Según explica Morrison en su artículo, que la Tierra gire en reversa es imposible. “Nunca sucedió, nunca sucederá”, escribe. Con respecto al cambio del polo magnético (que acontece en plazos que rondan los 400.000 años), hasta donde los científicos saben no produce ningún efecto entre los seres vivos. De todos modos, es muy improbable que un cambio de este tipo se haga realidad en los próximos milenios.

Y Nostradamus. La teoría del fin del mundo, según el famoso profeta, posee un fundamento misterioso. Se trata de una predicción que forma parte un libro perdido. Como el texto es inhallable, los estudiosos sólo pueden conjeturar acerca de lo que dijo Nostradamus, quien al menos habría indicado una cifra: 21 de diciembre de 2012. Una de las fechas que coinciden con la conclusión del calendario maya.

El periodista Bill Bryson escribió un libro mucho más aterrador que todos estos vaticinios juntos. En su elogiada “Breve historia de casi todo”, explica como los humanos, sin ir demasiado lejos, pisamos un territorio inestable: básicamente fuego, líquido ardiente y masas en movimiento. Lo suficiente para que todo o en parte vuele en millones de pedazos, por ejemplo, ahora mismo.

Publicado originalmente en diario Río Negro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s