Palabras de siempre

 

Mi estimada amiga y poeta Ana Yalour anda con ganas de publicar un nuevo libro donde se entreveren sus poemas con los míos. Lo hizo hace unos años en un ejemplar que llamó (y el nombre me encanta) “Así de una”.
Su idea, me cuenta en un mail, es hacer una versión digital que tendrá también su pata en el papel. No lo imagino aunque estoy seguro de que me gustará.
Me anunció su propósito justo en la semana en que Apple llegó al millón de Tablets vendidas en Estado Unidos. Espero que un día nuestros poemas, y los de muchos otros, tengan también un espacio en la pantalla de Steve Job.
Lo digo con alegría porque aunque entiendo que cambiarán los soportes (sucesivas tablets se reemplazarán unas a otras), las palabras, los códigos a través de los cuales expresamos lo inexpresable, persistirán en su intento.
Por lo general, no me siento inspirado a escribir otra cosa que no sean poemas de amor. Como si fueran cartas que diseño, perfumo y luego firmo pensando en alguien o en nadie en especial. Pero incluso en un formato multimedia las palabras de amor seguirán diciendo lo mismo. Mantendrán su delicada autonomía. Infieles a sí mismas.
Están destinados los poemas del género a provocar la inquietud de un tercero y eso continuará. Demás está decir que muchos terminarán por ahí, en el buzón, en la papelera, pero algunos serán conservados como un lindo regalo. Un obsequio que sólo es capaz de hacerse el corazón abierto.
De modo que el nuevo libro en coautoría con Yalour (quien me ofrece este raro privilegio y nunca dejo de agradecérselo) destilará, en sus versiones multimedia y papel, perfume y románticas intenciones.
Encontrarán entre los versos herramientas como “piel”, “deseo”, “estrellas” y “cielo”. Palabras antiguas enmarcadas en un sistema flamante o tradicional. Palabras que recorrieron un largo y sinuoso camino en procura de convertirse en perfectos emisarios de los sentimientos. Capaces de sonar, de albergar y de definir aquello que guardamos en un rincón del espíritu.
Uno de los poemas que formarán parte del libro aun sin nombre es este:
“Porque no hay escritos sobre nosotros
Porque no tenemos una canción
Porque no somos dueños del destino
Porque hemos inaugurado algo
Porque un beso descubre secretos
Porque sobre el cristal mojado
puedes dibujar el mapa del amor
Porque no te escondes detrás de una careta cuando deseas
Porque no mientes si te entregas
Porque empezamos de cero
Porque somos milenarios
Porque la canción del tiempo nos pertenece
y siendo la misma, es diferente
Porque nos prometimos estrellas
Porque vamos
Porque volvemos pisando sobre la nieve
Porque el espacio es una metáfora
del corazón.”

Ven a mi sur

Ven a mi sur.
Despojate de esas caretas de circo pomposo.
Ven a mi sur.
Bebe mi vino, comparte mi flash, entra al territorio de lo inmenso.
Ven a mi sur.
Abandona tus perfumes, tus sueños rotos, tus lágrimas por la noche.
Ven a mi sur.
Apaga tu queja, corre hacia la estación y compra un pasaje hacia tu espíritu.
Ven a mi sur.
Que hoy asamos pescado, contaremos historias de fantasmas y nos daremos la mano sin besarnos.
Ven a mi sur.
Donde lo que ves es lo que hay.
Donde tu mirada podrá atravesar la oscuridad hasta encontrar tus propios ojos hambrientos.
Ven a mi sur que escucharemos a Oasis cantando Lyla en Manchester, y viejas grabaciones de los Onas rapeando al interior de los bosques sagrados.
Ven a mi sur, nadie en toda tu vida va a amarte del modo en que yo lo haré.
Nadie expulsará tus ropas con tanta elegancia.
Nadie te juzgará y serás libre. Libre incluso de mi.
Ven a mi sur.
Que valdrá la pena.
Ven a mi sur.
Y estalla.
Ven a mi sur.
Y revela lo invisible.
Luego, huye cuando gustes.

Llega Naoko

naokovioleta

Llegué con mis curvas y labios filosos. Como una hiena. A devorármelos.
Primero me vestí de ninfa y bailé y me enrosqué hasta beber vino rosado y comer uvas de oro.
Me vestí de amante. Y ardí y suspiré. Y tirité hasta explotar.
Me vestí de bella y viví entre enaguas transparentes y bosques de fresas.
Me vestí de sabia. Y contemplé. Y soñé y me enamoré de mi ilusión.
Como una hiena. Con mis curvas y labios filosos hoy me visto de mariposa.
Y quiero caminar en las estrellas y recorrer los laberintos que imaginé.
Y arder y suspirar y tiritar. Y quedarme sin aliento hasta inundarme en la noche. Y volar de nuevo. En la inmensidad.
Siguiendo mi melodía, como un acordeón.

Miles de millones de años luz

Tus besos no curarán mis heridas pero marcarán el camino.
Si te espero es porque que existes.
Y existen tus labios rosados y tu mirada de gata furiosa.
Si creo en ti, creo en que soy capaz de cambiar este jodido mundo.
Y una canción atraviesa mi cuerpo, y la canción es tu voz que atraviesa el tiempo.
Miles de millones de años luz nos han separado hasta ahora. Y ahora estás aquí a sólo unos metros de distancia.
Tus caricias no borrarán mis cicatrices pero abrirán nuevas puertas hacia las fuentes vitales.
Pagaré el precio por ti.
Cuantos precios he pagado ya.
Cuantas guerras he transcurrido pensando en que latías al otro extremo del universo.
Soporté la noche y el fuego, los lobos y la soledad.
Yo sé lo que es tener código postal en el barrio de las almas perdida.
Las trampas que no evité hicieron sangrar mis pies.
El andar forjó mi cuerpo.
Hubiera abandonado el propósito.
Hubiera dejado atrás mi primera y última meta.
Pero tú, mujer sagrada, estabas por delante. Por encima. Arriba.
Soy un hombre ansioso.
Tu mordida no será fatal.
Tus palabras obrarán como un conjuro.
Por la mañana brindaremos con agua fresca y por la noche nos emborracharemos con vino.
Estoy.
Yo sé que estás.
Dale, ven.

Adiós princesa

Ella prende la llama. Estalla el infierno. Tira de las barbas de Dios. Todas las luces han muerto. Su ojos penetran el tiempo. Arrasa conmigo. Su vocación es la indiferencia. Perpetua indiferencia. Se transforma en un cero. Escapa a todo. Es un círculo. Un sortilegio. Una ecuación que no entiendo. Está fuera de mi alcance. Interpreto todos sus sueños en noches asfixiantes. Una epifanía perversa tras otra. La quiero borracha. Maldecir sobre su piel delicada y morena. Sangrar. La heriré con el filo del hielo eterno. On fire. Ella que no sabe. Que le importa nada. Boca martirio. Manos que crujen. Que atraviesan cuerpos milenarios. Deseo estar en Berlín. Hoy, en Berlín. Balance roto. Mi espíritu es un chiste. Mis guerras han concluido. De tu voz no nace la palabra amor. Ni ven pronto. Ni te extraño. Ni espero. Inaudito. Tonto y extraño. Se abre la puerta a la siguiente dimensión. Paso. Estoy triste. Te doy un beso en tu mejilla de cristal. Me despido princesa. Me despido su alteza.

Otro poema de amor

Baila conmigo que soy un gran bailarín. Mi padre me enseñó a los 12 años el inmortal paso del flamenco borracho. Un pie delante del otro en una sucesión sin fin y a increíble velocidad. Ven conmigo. Confía en mi, que sé encender el fuego. Un pozo en la arena. Una ramita, una rama y luego las llamas reflejando tus formas. Lo hacía allá en el campo. En los lejanos lugares de donde provengo. Ven conmigo que sabré cocinarte. Que encontraré el perfecto sabor para la perfecta forma de tus labios. Huye hacia donde nadie se atreve. Que yo lo conozco como la palma de mi mano. Y los techos del cielo me amparan y dios siempre está de mi lado. Dirás que soy un hombre agreste. Que mi barba en el exilio y mis dedos heridos, no son lo más bonito que has visto en toda tu vida. Dirás que parezco un ogro. Pero, baby, soy tierra adentro. O mar crecida. Soy infierno. Soy un diamante. Podrás calentar tu piel en mi piel. Nunca estarás sola. Yo pelearé las batallas por vos. Resignaré dignidad y honor, sólo para que no te pierdas o te encuentres. Duerme conmigo, que soy mullido. Escucha mi voz en la noche, que he aprendido a no desafinar. Si canto bajito verás que te tentará mi melodía ¿No me conoces de algún lado? ¿No me dibuste vos mientras soñabas con un dragón? ¿No me pediste a imagen y semejanza a la energía que un día nos desató? ¿No te hecho ya todas estas preguntas? Yo, que inventaré un camino. Que cortaré la maleza. Que viajaré en el tiempo. Que moriré. Por vos. Por vos. Por vos. Baila conmigo. Regálame la suavidad de tus movimientos. Abre la brecha. Ilumina el espacio con tus ojos.