Tablet: el diario del futuro, hoy

La noticia perfila el futuro. 
La Tablet Ipad de Apple alcanzó, al mes de su lanzamiento, el millón de unidades vendidas.
El éxito de la Tablet subraya el definitivo principio del fin de la versión papel de los diarios. Y digo de su versión papel, exclusivamente, porque los diarios en tanto organismos propulsores de información continuarán vivos. Sin embargo, la Tablet ha llegado para acelerar el proceso y darle curso.
Nadie quiere comprar el pan de ayer. Tampoco hay razones para suponer que la gente seguirá haciendo esto mismo con los diarios papel en los años por venir.
El dispositivo de Apple sirve para muchas cosas, pero una de ellas, acaso la más significativa, es que permite leer los medios que aun son gráficos y que están en transición hacia el multimedia, de un modo completamente distinto. Jamás un lector en la historia de los medios masivos se había encontrado con tan exquisita plataforma de lectura.
Un video que adjunto acá es ilustrativo del punto de vista y, en esta oportunidad, vale más que mil palabras.
La lógica indica que en breve los grandes medios comenzarán a cerrar los accesos free a sus contenidos on line y ofrecerán en conjunto un paquete premium (The New York Times, The Guardian, El País de Madrid, El Mundo, entre otros monstruos editoriales con vaivenes financieros vinculados a la caída de la publicidad y las ventas) para los lectores de este tipo de aparatos, sean de Steve Jobs o de otros precursores de modelos tablets. Cuando esto ocurra difícilmente el lector de “medios tablet” pagará también por una versión papel que ofrecerá noticias que habrán perdido su actualidad.
¿Se podrá tomar el café de las mañanas leyendo nuestro diario preferido en una tablet? Por supuesto, y con esta simple afirmación estamos estableciendo un cambio de paradigma en la industria.
Por cierto, hay un lector papel y ese lector papel se verá seducido por la locuacidad y practicidad de su época (el mismo principio se aplica a las máquinas de escribir versus las computadoras a la hora de redactar una carta o un cuento). La tablet es un soporte económico, más fácil de manejar que una PC, más sencilla en tanto estructura (posee muchos menos comandos) y, a la vez, constituye una ventana hacia un nuevo tipo de medio.
Si el diario papel es el diario de ayer, rigurosamente de ayer, los medios en versión digital para tablet son el diario del día en curso. El real time sin maquillaje ni espera.
El ritmo de crecimiento de la tablet demuestra a qué velocidad están cambiando los procesos culturales. Entre la creación del concepto “tevé por cable” y su desarrollo masivo pasaron unos 35 años. Entre la presentación en sociedad de la tablet y su boom de ventas apenas días.
Pensemos en que ese millón de personas se convertirán en flamantes lectores de medios digitales. Medios, ante todo, multimedia. Estos lectores han pagado ya su pasaje en la máquina del tiempo que tiene una sóla dirección. No volverán a sus orígenes.

Palabras de siempre

 

Mi estimada amiga y poeta Ana Yalour anda con ganas de publicar un nuevo libro donde se entreveren sus poemas con los míos. Lo hizo hace unos años en un ejemplar que llamó (y el nombre me encanta) “Así de una”.
Su idea, me cuenta en un mail, es hacer una versión digital que tendrá también su pata en el papel. No lo imagino aunque estoy seguro de que me gustará.
Me anunció su propósito justo en la semana en que Apple llegó al millón de Tablets vendidas en Estado Unidos. Espero que un día nuestros poemas, y los de muchos otros, tengan también un espacio en la pantalla de Steve Job.
Lo digo con alegría porque aunque entiendo que cambiarán los soportes (sucesivas tablets se reemplazarán unas a otras), las palabras, los códigos a través de los cuales expresamos lo inexpresable, persistirán en su intento.
Por lo general, no me siento inspirado a escribir otra cosa que no sean poemas de amor. Como si fueran cartas que diseño, perfumo y luego firmo pensando en alguien o en nadie en especial. Pero incluso en un formato multimedia las palabras de amor seguirán diciendo lo mismo. Mantendrán su delicada autonomía. Infieles a sí mismas.
Están destinados los poemas del género a provocar la inquietud de un tercero y eso continuará. Demás está decir que muchos terminarán por ahí, en el buzón, en la papelera, pero algunos serán conservados como un lindo regalo. Un obsequio que sólo es capaz de hacerse el corazón abierto.
De modo que el nuevo libro en coautoría con Yalour (quien me ofrece este raro privilegio y nunca dejo de agradecérselo) destilará, en sus versiones multimedia y papel, perfume y románticas intenciones.
Encontrarán entre los versos herramientas como “piel”, “deseo”, “estrellas” y “cielo”. Palabras antiguas enmarcadas en un sistema flamante o tradicional. Palabras que recorrieron un largo y sinuoso camino en procura de convertirse en perfectos emisarios de los sentimientos. Capaces de sonar, de albergar y de definir aquello que guardamos en un rincón del espíritu.
Uno de los poemas que formarán parte del libro aun sin nombre es este:
“Porque no hay escritos sobre nosotros
Porque no tenemos una canción
Porque no somos dueños del destino
Porque hemos inaugurado algo
Porque un beso descubre secretos
Porque sobre el cristal mojado
puedes dibujar el mapa del amor
Porque no te escondes detrás de una careta cuando deseas
Porque no mientes si te entregas
Porque empezamos de cero
Porque somos milenarios
Porque la canción del tiempo nos pertenece
y siendo la misma, es diferente
Porque nos prometimos estrellas
Porque vamos
Porque volvemos pisando sobre la nieve
Porque el espacio es una metáfora
del corazón.”