Entrevista con la poeta Graciela Cross

Doble noticia y doble placer literario. Graciela Cros presenta este viernes a las 19 en la Biblioteca Sarmiento de Bariloche sus libros “Hacer la de Elvis” y “Mansilla”. La destacada poetisa, dueña de una prosa creativa y seductora, alcanza con estas publicaciones un nuevo clímax en su destacada y muy reconocida carrera como escritora y tallerista.
-¿Me recuerdas que es hacer la de Elvis?

– “Hacer la de Elvis” es…¡presentar dos libros de poesía juntos!, por ejemplo. Fuera de la humorada, no creas que no me lo he preguntado muchas veces pero sabrás que la poesía está hecha de interrogantes más que de respuestas. Me comprenden las generales de la ley. No sé porqué ante la formulaciòn directa de la pregunta me surgen metáforas de carácter automovilístico, imágenes del tipo “Thelma & Louise”, que verdaderamente me sorprenden porque no me gusta manejar, pero consignas como “pisar a fondo el acelerador”, “no tocar el freno”, “volantear”, algo así, sostenido, como te digo, por escenas de cine; aunque en realidad, si me das un segundo más, te diría que aún lo estoy averiguando. Este texto fue escrito inicialmente a comienzos de los años 90 y pasó por varias revisiones y ediciones, como ésta que se publica ahora y presento como una re-escritura. Para la sociedad en la que vivió (y en la que yo crecí) Elvis era tanto la gloria como la desmesura, su “gorda boquita pastillera” como dice el texto, lo confirma hasta el final. Hacer la de “él” en mis términos tal vez tenga que ver con buscar límites, ir a los extremos y regresar, al centro o quién sabe adónde en el proceso de definir una identidad. Por último, sí, creo que “Hacer la de Elvis” -en el formato que sea, en el que cada uno elija para sí mismo- es una apuesta apasionada a estar muy presente y muy atento, muy despierto en el aquí y ahora que nos toca vivir. Recuerdo una definición del poeta cubano Eliseo Diego, “poesía es el acto de atender en su máxima pureza”, bien, eso es “Hacer la de Elvis”.

-¿Cómo has evolucionado en tanto escritora, poeta, artista en estos últimos años?

– Es difícil saber si se se ha evolucionado como poeta. Uno espera haberlo hecho, claro. Pero son los lectores críticos los que pueden decirlo, la “institución literaria” que sube o baja el pulgar para un autor. En mi caso, años de trabajo, libros, premios, antologías, todo eso, dice que sí. Yo digo que he transitado un camino largo de búsquedas, lo sigo haciendo, pero no sólo como escritora sino como persona. En lo relativo a la poesía he procurado afinar el ojo del crítico que uno es, corregir más, meditar más respecto de cada texto, cada palabra; tantos años de dictar talleres de escritura, de estar en contacto con materiales poéticos, te llevan también a afinar el instrumento con mayor precisión, a bajar la ansiedad por escribir y publicar; siempre he buscado que en cada nuevo libro hubiera algo original, diferente al anterior, pero en el sentido de un tono atado a la que era yo, profundamente, al momento de escribirlo. Creo que el artista se debe eso a sí mismo, el artista tiene que renovarse desde la autenticidad y no desde el oficio porque no hacerlo significa su muerte como tal.

-¿Vives una vida literaria?

– No lo sé, creo que sí de algún modo quieto, callado, zen, podría decir. En estos últimos tiempos creo que vivo más en retiro, en soledad, quiero decir, que en sociedad. Pero no me siento la excepción, se da bastante actualmente, es algo así como el espíritu de la época, no? Hay una suerte de vida literaria a través de internet, sin duda, que permite hacer contacto con colegas, estar al tanto de lo que se va publicando, lo que están haciendo, etc., etc., y la mayoría de las veces caer en la ilusión de estar comunicados cuando sólo estamos chocando las antenitas al cruzarnos en el camino, así como hacen las hormigas que llevan víveres al refugio.

-Hablando de literatura ¿que te interesa por estos días?

– Estoy subyugada, inmersa, en la producción poética de las provincias argentinas; te diría que es lo que más me atrae por estos días y en lo que estoy trabajando e investigando desde hace un tiempo. Poetas activos de las provincias (no me gusta la expresión “del interior del país”) que no tienen difusión y sus libros tampoco. Ahí apunta mi interés. Sería largo enumerar las razones de este fenómeno pero en el Chaco no se sabe qué se escribe en Neuquén y viceversa, por dar un ejemplo, se trata de cuestiones ajenas a la literatura misma que tienen que ver con leyes del mercado editorial, entre otras cosas, y que hacen que la poesía argentina que se conoce esté mayoritariamente en Buenos Aires y en una o dos ciudades centrales como Córdoba o Rosario. Hago una columna semanal en el diario digital interactivo Bariloche2000, “Una de poetas”, y desde allí difundo a estos autores. Trato de ejercer la militancia poética abriendo espacios para ellos, para que se conozca su obra.

-¿Qué es un libro? y ¿Qué serán los libros?

– Ah, se ha dicho tanto y tan bien! No voy a caer en lugares comunes ni reiterar lo que tan brillantemente han dicho los maestros, por ejemplo, Borges, que decía sentir la “gravitación amistosa” del libro, que pensaba que el libro era una de las posibilidades de felicidad que no es dada a los seres humanos. No es extraordinaria esa idea? Acuerdo completamente con eso.

-¿Me dices una línea tuya que sea una de tus favoritas?

– Aquí estoy en un aprieto. ¿Tendré una línea mía favorita? Hay varias que me gustan, que aún me desafían, me provocan, me divierten, me enojan o me dejan pensando cómo fue que escribí esto!… pero no sé si puedo elegir una. A veces me escribe alguien desconocido a Facebook y me recuerda versos míos que escribí y olvidé y al leerlos algo lejano reverbera hasta que logro ubicarlos y saber que son míos, y… ¡me gustan! Como no hablé hasta ahora del otro libro que presento, “Mansilla”, te dejaría una línea con la que cierra el primer texto y en la que creo de un modo casi sacramental, te diría, y es, simplemente: “Tener amigos poetas salva el día”.

-¿Cual es tu próxima historia?

– Estoy en blanco ahora con respecto a la próxima. Etapa de puerperio total, post-parto, dos obras, dos alumbramientos. En casi todos mis libros los textos cuentan historias, la mía es una poesía de personajes, y esto es más visible aún en “Mansilla” donde cada poema puede funcionar como un microrrelato, una pequeño cuento. Tengo algunas ideas rondándome que tienen que ver con la narrativa pero aún no sé si llegarán a ser esa próxima historia que espero poder escribir.

-¿Por qué escribir?
– ¿Y por qué no hacerlo? Para el escritor es una necesidad, como respirar, y cuando esa necesidad es genuina su carácter es impostergable.

-Y Graciela Cros es:

– “Soy una bestia anfibia de la A a la Z
Soy un techo a dos aguas
De día /ando/ en la tierra
De noche /nado/ crawl
surco los mares
Mi pasión está intacta:
Construyo artefactos argento-patagónicos
mapuche-sudaqueses.
Soy mi Reina y mi Obrera.
La dueña de este nicho”.*

*de Libro de Boock, Ediciones en Danza, 2004.

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