Como un ángel

No sabíamos nada.
Sólo hablábamos por hablar.
Y el tiempo se iba sin decir adiós.

En la noche eterna
respirábamos el aire y la indiferencia de los cometas
encendimos el fuego
comimos con los dedos
lloraba el mar

Y un satélite sacaba fotos
de nuestro deseo
la piel sobre la piel
la verdad esculpida en el sudor
y después
menos que el silencio

No rompas mi corazón
le dije y, aunque soy un ogro,
puse cara de galán.

No lo hagas vos, respondió, y la vi meterse en el agua.
Tan desnuda como un ángel.

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