Avanzas

Avanzas porque es lo que crees que debes hacer. No darte por vencido. Nunca te des por vencido. Escuchas. Te dicen. Te dices. Y ahí vas. Como el viento doblando las flores en primavera. Como el río del deshielo que juega a los pies de los gigantes. Como el impulso de un primer beso. Pero, en realidad, no sabes. Sobretodo cuando te cansas de tanto andar, no sabes. Has seguido las señales de tránsito que estaban en tu corazón. Usaste la calculadora un par de veces. Aceptaste consejos extraños. Comenzaste a amar. Odiaste a diestra y siniestra pero más que a nadie te odiaste a vos mismo. Tu cuerpo parece salido de un campo de entrenamiento para boxeadores. El piano bajo tus manos suena un poco desafinado. Necesitas urgente un vaso de vino y un cigarro. Un poema que te traslade a la próxima estación. Unas curvas sobre las que aullar y llorar. Un conjuro. Una explicación. Un barco a vela. En los ojos de nadie hay respuestas. Avanzas. Avanzas. Avanzas.

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