Adiós princesa

Ella prende la llama. Estalla el infierno. Tira de las barbas de Dios. Todas las luces han muerto. Su ojos penetran el tiempo. Arrasa conmigo. Su vocación es la indiferencia. Perpetua indiferencia. Se transforma en un cero. Escapa a todo. Es un círculo. Un sortilegio. Una ecuación que no entiendo. Está fuera de mi alcance. Interpreto todos sus sueños en noches asfixiantes. Una epifanía perversa tras otra. La quiero borracha. Maldecir sobre su piel delicada y morena. Sangrar. La heriré con el filo del hielo eterno. On fire. Ella que no sabe. Que le importa nada. Boca martirio. Manos que crujen. Que atraviesan cuerpos milenarios. Deseo estar en Berlín. Hoy, en Berlín. Balance roto. Mi espíritu es un chiste. Mis guerras han concluido. De tu voz no nace la palabra amor. Ni ven pronto. Ni te extraño. Ni espero. Inaudito. Tonto y extraño. Se abre la puerta a la siguiente dimensión. Paso. Estoy triste. Te doy un beso en tu mejilla de cristal. Me despido princesa. Me despido su alteza.

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