Negro

Llegas y despierto. Sólo entonces me doy cuenta que estaba dormido detrás de las páginas de un libro. Hola. Hola. Vistes de negro. Perfecto, recién estrenado negro. Cheto. Lustroso. No te digo lo que siento en este preciso instante: estás hermosa. No, digo en cambio: te vez muy graciosa. Vos y tu falda negra y tu poluver negro y tus zapatitos celestes con un moño rojo. Eres las mujer más bella de este jodido mundo. Lo sufro. Tu belleza me duele. Si me invitas a un té, vamos al café de la esquina. Si me pides que te acompañe a la Luna, te sigo. Te cargo en brazos y te llevo andando. Pero no digo nada. Sería el colmo ¿Es esto amor?, me pregunto mientras te observo caminar de un sitio a otro como un pequeño animal salvaje en busca de alimentos. Quizás no sea amor. Quizás sea una obsesión. Un puzzle en 4D. No, esto es algo mucho más complicado: es un desastre.

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