Adiós al rey del pop

Dormido en su cápsula del tiempo Michael Jackson soñaba con vivir hasta los 150 años. No pudo ser. Se fue ayer de un paro cardiaco a los 50 y su final estuvo precedido por una interminable secuencia de transformaciones fantasmales. Dicen que cuando la noticia se hizo pública en Times Square de Nueva York se escuchó un gemido colectivo que venía de la gente apostada en la calle.
De Jackson se dijeron muchas cosas y hasta unos días atrás ninguna buena. Hubo un tiempo en que su vida estuvo colmada de alabanzas. Entonces se erigió sobre un trono tan vasto y millonario que aun en su decadencia post fin de milenio conservaba aire para no abandonar la carrera de los elegidos.
Justo en su momento de mayor gloria comenzó a cambiar. Subió una y mil veces al escenario de los Grammys para romper un récord de estatuillas en los ’80.
Pero Michael nunca se sintió conforme consigo mismo. Pronto se echaron a correr los rumores. Las fotografías lo revelaban cada vez más blanco. Su nariz fue perdiendo grosor. Su rostro se volvió tenso y brillante.
Michael Jackson inauguró el verdadero mito bizarro de su persona el día en que dio a conocer que dormía en una cámara especial que le permitiría preservarse más de un siglo. Con ese argumento justificaron sus conocidos el “desteñimiento” y con una obsesión por su hermana -La Toya- la rarísima operación nasal.
De adulto joven a niño eterno. De superestrella excéntrica a pervertido. De cantante vendedor a figura ausente de los charts para las nuevas generaciones. De exótico a patético. De negro a blanco.
Hace unos años un chiste radial decía que la policía norteamericana había encontrado sólo una cosa rara en la propiedad de Michael Jackson… Michael Jackson.
Su rostro payasesco, una careta ridículamente similar a la de “El Guasón”, sus acciones de hombre psíquicamente enfermo, sus obsesiones de artista “quemado”, borraron a medias una carrera artística increíble.
Existe un paralelo entre estos cambios físicos y la decadencia su carrera. Después de “Bad” fuimos testigos de constantes recopilaciones (alguien en la industria había confesado que sólo con sus recopilaciones Michael tendría dinero por muchos muchos años): “History: Past, Present and Future – Book I” (1995), “Invincible” (2001), “Number Ones” (2003), “The Ultimate Collection” (2004), “The Essential Michael Jackson” (2005), “Visionary – The Video Singles” (2006), “Thriller: 25th Anniversary Edition” (2007) y “King of Pop” (2008).
Jackson fue uno de los últimos dioses del pop que habían llegado a la cúspide sobre todo por sus enormes cualidades naturales antes que por los aparatos de marketing que hoy hacen, construyen y elaboran hasta las últimas consecuencias a un ser denominado estrella.
A través de su vida y de su carrera Michael Jackson nunca dejó de ser un genuino Michael Jackson. Y esa fue su gloria y su perdición.

http://www.lacortedelreydelpop.com

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