Sobre los hombros de los gigantes

Por varias y sólidas razones Oasis es un objeto extraño entre las bandas inglesas que vienen dominando la escena musical desde hace más de una década.
Tienen un origen humilde, trabajador (se formaron en Manchester), y su rudeza de pibes de barrio gris se les nota en los malos modos. En su indiscutible ausencia de British Manners. Pocas veces se lo ha visto a su guitarrista y compositor, Noel, en una actitud que delate un mínimo gesto de humildad, mientras que su hermano, Liam, ya abandonó toda forma de expresión corporal arriba del escenario para vidas posteriores.
Con la prensa suelen ser parcos, con los fans incluso indiferentes, con el resto del mundo menos que eso aun.
Dicho esto, uno podría suponer que sus almas curtidas por la carencia darían a la luz una lírica amparada en la puteada, acordes de guitarra de simples para abajo y arreglos anodinos. Pues no. Noel y Liam Gallager han escrito no sólo algunos de los mejores y más pegajosos hits del rock/pop de los últimos años sino que también se dieron el lujo de componer una de las más bellas canciones de amor todos los tiempos “Wonderwall” (dicen que cuando Noel la tocó por primera vez en su guitarra, mientras la banda estaba de gira, algunos de sus miembros lloraron. En serio, lloraron).
Su época de disputas con Blur y Robbie Williams han quedado atrás. Tal vez no definitivamente, siempre encontrarán con quien agarrarse a trompadas. Lo cierto es que su imagen de estrellas tontas, que históricamente los ha postulado como futuros estrellados, ha hallado contrapeso en una impecable carrera musical.
Al final de la historia estos hermanos malditos, borrachos y pendencieros, se mantuvieron juntos para seguir construyendo un edificio musical en base a canciones inteligentes y de un saludable buen gusto pop.
Podemos subrayar algunos elementos del planeta Oasis: una voz rasgada, furiosa, casi haragana al servicio de un telón armónico dinámico y de amplio registro que, a su vez, se ampara en una base rítmica sin fisuras. Y a lo largo de ese cuerpo compositivo, la guitarra de Noel. Una espada de fuego que satura la melodía y vuelve épico cada uno de los finales.
Si bien su disco Definitely Maybe resultó un batacazo, (What’s the Story) Morning Glory?, instaló a Oasis en otra dimensión. Desde que ese milagroso puñado de hits invadió las radios, la banda de los Gallagher no ha abandonado el olimpo de los ungidos.
Entre idas y venidas de diversos instrumentistas (unas más escandalosas y polémicas que otras), Oasis continúo dejando poderosas canciones en el camino. Su espíritu perturbador se conservó vivo y la energía arrasadora de sus letras no perdió fuerza. Ahí están para dar testimonio los álbums: Be Here Now, Standing on the Shoulder of Giants, Heathen Chemistry, Don’t Believe The Truth y Dig Out Your Soul.
Este domingo en River Plate concretarán su cuarto show en la Argentina. Para la previa del show ya hicieron sus pedidos: papas fritas, frutas secas y unas cuantas toneladas de alcohol.
Sólo lo mejor para unos ingleses malhumorados que hacen equilibro sobre los hombros de los gigantes.

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