La chica

La chica se balanceaba y me sonreía.
Llevaba unos pantalones cortos. Ajustados.
Su boca era el anticipo del próximo amanecer.
Su aroma una primavera que yo desconocía.
Desnuda.
Fresca.
Brutal.
En silencio le hice el amor cuando todos se habían ido a dormir.
Mi lengua atravesó su pelo negro.
Su sexo hurgó en mi alma. Me dijo: “yo no te amo tonto”.
Y se fue.
Como el tonto que era lloré.
Después vino el viento.
La nieve.
La paz.
La nada.

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