Las cartas prohibidas

Una carta de amor es un imposible. Un gesto prohíbido por la coherencia. Propiedad de la fantasía. Mentira de proyección. Nada que no hayan dicho tus ojos serán expresados de mejor forma por una carta de amor. Si has vivido, has amado y odiado. Si has sido, dejaste de ser para volcarte en otro al menos una vez. Tu carta no agregará nada al respecto. Ni una coma que valga la pena. Déjame que arruine tu fiesta. No quiero que pierdas tu tiempo. Si tu carta es un poema, pues, es otra cosa. Pero si tu pasión en forma de palabras tiene un propósito, yo lo pensaría mejor. Amar es errar. Desear es describir un signo en el aire para transfigurarte en lobo y morder. Jurar es resignarse al vacío. Al final, no habrá más que tus manos estiradas. Y un beso que no llega. Lo que es verdaderamente tuyo te pertenece. No te lo ganarás porque tus palabras musicalicen el ambiente. Una mujer siempre se entrega sin pedir explicaciones. No le des lo que no quiere ni requiere. No otorges espacio a la disputa. A lo sumo ofrece una copa de vino. Inspirate en el líquido vital. Hazte fuerte como Baco. Fórjate en el apetito de su aroma. No vayas más allá de cuerpo. No te pierdas de la piel por utilizar el abecedario. Cuando tu ansiedad encuentre correspondencia. Sólo queda seguir. Y seguir es callar.

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