Nieve: entonces nevaba en los campos del sur. Enormes extensiones de blanco cubrían lo que antes era pasto. Jugábamos a caminar y en enterrarnos con mi prima. Empezábamos muñecos de nieve que nunca terminábamos. El aire frío se habría paso hacia nuestros pequeños y tibios pulmones. Una oveja trataba de hacer su ruta. Los árboles lucían como viejos de enormes barbas. Yo no sabía nada y por eso lo sabía casi todo.
Suave: la mejilla de una novia. El misterioso sexo de una mujer. El beso de las buenas noches. Las páginas de un enorme libro de William Shakespeare. El aroma de la tierra mojada justo después de la lluvia. La mirada de un hermano. La vida con un vaso de vino tinto en el cuerpo.
Brujería: obsesionado, pensando en el mismo rostro toda la noche y la madrugada. Llorando. Perdido. Sintiéndome maldito y poseído por oscuros poderes amatorios.
Pócima: un elemento indispensable de la brujería.
Lágrimas: esas que ruedan por casualidad mientras escuchamos una canción, o por despecho, o ira, o amor. Incontrolables, plenas.
Sur: un estado del alma. La soledad, el invento cotidiano que descifra y contiene la avalancha del fin del mundo.
Desnuda: todas las divas que he imaginado sin sus ropas. Sólo alguna me otorgaron el honor de quitarse en la pantalla hasta la última pluma. Las más bellas: Luvine Sagnier, Juliete Binoche, Brigitte Bardot, Isabelle Huppert. Todas francesas, todas musas.
Viento: una palabra que implica muchas otras bellas palabras como espíritu.
Vos: mejor que el tú.
Sangre: la palabra y la metáfora que nos remite a la pasión gitana, la que parece que todo lo puede. La que habla del verso y dolor. La furia y el deseo. Cada vez que fui y vine por los caminos de Camarón de la Isla, entendí que es la sangre. Y como se hermana con el amor.
Jordi de la Nuez










juliana escribió,
marzo 22, 2007 @ 12:06 am
gracias por poner todas estas palabras bonitas… pero nosotras las chikas necesitamos mas frases todavia para consolarnos de todo lo que sufrimos por nuero chico